Archivos Mensuales: octubre 2011

Evita a esa gente

Actualmente hay gente que no entiende, está ciega a las verdades reveladas de la fe, no tienen respeto a la religión y como consecuencia viven sus vidas llevándose por las pasiones y las libertades mal usadas. Jesús nunca obligo a nadie a seguirlo, entonces nosotros tampoco podemos obligarlo. Pero si, podemos alejarnos de ellos si nos hacen alejarnos de Dios y del camino del Bien. Hay que tener cuidado con quienes nos relacionamos, tanto amistades, novio, compañeros de estudio, de trabajo, etc.

Lo que encontramos en la Biblia, no es texto antiguo, que ya no tiene validez. Al contrario, son valiosos consejos prácticos para la vida moderna. Especialmente en el Nuevo Testamento, las enseñanzas de Jesús son muy útiles y nos hacen crecer como verdaderos cristianos y discípulos de su Reino, en este mundo enfermo, principalmente en la juventud.

Sigamos las enseñanzas de la Biblia, la Palabra de Dios!


En Gal 4, 17 Pablo nos enseña: “Esa gente les demuestra mucho interés, pero no es para bien, quieren apartarlos de mi y que se interesen por ellos”

En Tim 3: “Has de saber que en los últimos días vendrán momentos difíciles, los hombres serán egoístas, amantes del dinero, farsantes, orgullosos, chismosos, rebeldes con sus padres, ingratos, sin respeto a la religión, no tendrán cariño ni sabrán perdonar, serán calumniadores, desenfrenados, crueles, enemigos del bien, traidores, sin vergüenzas, llenos de orgullo, más amigos de los placeres que de Dios, ostentarán apariencias de piedad, pero rechazarán sus exigencias, EVITA A ESA GENTE. Son hombres de mente pervertida, descalificados en cuanto a la fe. Pero no irán muy lejos (…) De igual manera serán perseguidos todos los que quieran servir a Dios en Cristo Jesús. Tú, en cambio, quédate con lo que has aprendido y de lo que estás seguro, sabiendo de quienes lo recibiste”

En 2 Cor 6,14 aprendemos que no debemos tener ningún compromiso con el mal. “No se junten con los que rechazan la fe, es cosa absurda. ¿Podrían unirse la justicia y la maldad? ¿Podrían convivir la luz y las tinieblas? ¿Qué unión puede haber entre el que cree y el que ya no cree?

Autora: Marilyn

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En momentos de angustia y desánimo…

En esos momentos pensamos que ya no tenemos fuerzas para seguir, que todo se vuelve muy difícil, que la gente es desagradecida y superficial. Que siempre nos salen las cosas mal por más que nos esforzémos. Que nadie nos valora como somos. Todo esto nos genera angustia y deseos de darnos por vencidos.

En ese momento, los verdaderos cristianos, discípulos de Jesús, nos entregamos completamente a Dios, le entregamos nuestras vidas plenamente y le pedimos que haga Su voluntad y no la nuestra. Le pedimos que nos tome en Sus manos y que nuestra vida sea un instrumento de Su gracia. Asi nuestra vida vuelve a tener sentido, vuelve a recobrar las fuerzas en Su sostén.

Nos preguntamos, ¿Cuál será la voluntad de Dios en mi vida? ¿Cómo hago para seguir soportando a esa gente que me molesta, por su falta respeto a la religión, por su forma hostil de dirigirse, por su falta de generosidad, etc?

Entonces Jesús nos responde así en 1 Ped 2:

“Sean libres, pero no hagan de la libertad un pretexto para hacer el mal”

“¿Qué mérito habría en soportar el castigo cuando se ha faltado? En cambio, si pueden soportar que los traten mal cuando han actuado bien, eso es grande ante Dios”

Debemos imitar a Jesús en la forma en que se relacionaba con la gente: “Jesús insultado no devolvía los insultos y maltratado, no amenazaba sino que se encomendaba a Dios que juzga justamente”

“La voluntad de Dios respecto de ustedes es que, obrando el bien, acallen la ignorancia de los imbéciles.”

Autora: Marilyn

Mejorémos …

Mateo 23,1-12

En este texto de la Biblia Jesús se dirige a la gente y a sus discípulos:

 

“No hacen lo que dicen”:

Nuestro mayor pecado es la incoherencia. No vivimos lo que predicamos. Nuestra conducta nos desacredita. Nuestro ejemplo de vida cambiaría el clima en muchas comunidades.

 

“Cargan fondos pesados sobre la gente…pero ellos no están dispuestos a mover un dedo para empujar”:

Con frecuencia somos exigentes y severos con los demás, pero comprensivos e indulgentes con nosotros. Agobiamos a la gente sencilla con nuestras exigencias pero no les facilitamos la acogida del evangelio.

 

“Todo lo que hacen es para que los vea la gente”

No podemos negar que es muy fácil vivir pendientes de nuestra imagen, buscando casi siempre “quedar bien” con los demás. No vivimos ante ese Dios que ve en lo secreto. Estamos más atento a nuestro prestigio personal.

 

“Le gustan los primeros puestos y los asientos de honor…y que les haga reverencias por la calle”

Nos da vergüenza confesarlo, pero nos gusta. Buscamos ser tratados de manera especial, no como un hermano más.

 

No se dejen llamar maestros…ni guías…porque uno solo es nuestro Maestro y nuestro Guía: Cristo.”

Se trata de renunciar a los títulos para no hacer sombra a Cristo y orientar la atención de los creyentes sólo hacia Él.

 

“El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido”

 

Autora: Marilyn, fuente. reflexión de A. Pagola

El amor a los elogios

“Otra tentación hay en las palabras que proceden de la boca y en los hechos que son conocidos de los demás, debido al amor de los elogios. Este amor se concentra en alguna privada excelencia para la cual se buscan mendigadas alabanzas. (Libro “Confesiones” San Agustin, Cap x)

En este extracto se entiende claramente que el origen del amor a una persona puede ser en realidad el amor a sus elogios hacia nosotros. Amamos a los elogios en sí, y por eso creemos amar a la persona. Este amor a los elogios tiene una honda raiz en la soberbia y el orgullo, necesitamos mendigar palabras bonitas sobre nosotros mismos, como buscando aprobación y alabanza ajena. Mendigamos amor de esta forma, cuando en realidad nadie nos ama como lo hace Dios. Y en Él deberían centrar nuestros esfuerzos de obtener amor. No en las personas.

¿QUIERES A LA PERSONA O A LOS HALAGOS QUE TE HACE?

“¿De dónde puedo saber si este afecto nace en mí porque no quiero que sobre mí se engañe el que alaba; y no porque me mueva un genuino interés por él, sino solamente porque el halago que recibo es más grande cuando veo que lo que a mí mismo me agrada le agrada también al otro? Porque me parece no recibir alabanza alguna cuando no elogian lo que yo tengo en menos. Y siendo así las cosas, ¿Cómo no voy a estar incierto de mí mismo? A la luz de la verdad que eres tú, veo claro que las alananzas no deben moverme por mí solo por el provecho del prójimo. Y no sé si es así. Yo me conozco mal, tú me conoces bien.” (Libro “Confesiones” de San Agustin, Cap X)

Puede pasar que sintamos un gran afecto o cariño por cierta persona, pero ese cariño no es a la persona en sí, sino hacia los halagos que nos hacen. Nos agrada mucho ser halagados, y más en cuestiones que  damos importancia sobre nosotros mismos. Al recibir esos halagos de parte de esa persona, el cariño se puede confundir, se puede creer que se quiere a la persona en sí, pero en realidad lo que se quiere es seguir recibiendo sus halagos. Y ese amor que se siente no es a la persona sino al sentimiento de deleite que nos causan sus palabras.

 

DIOS LIMPIA LOS MALOS AFECTOS

“Este es , Señor, mi corazón. Mira hacia adentro y ve en el mis recuerdos. Tú, esperanza mía que me limpias de la inmundicia de los malos afectos, atraes hacia ti mis ojos y libras de lazos mis pies” (Libro “Confesiones” de San Agustín, Cap IV)

Hay que tener en cuenta que San Agustin era un joven que se dejaba llevar por las tentaciones mundanas, más concretamente, era mujeriego y seductor. Esto antes de  ser convertido por Dios, y tranformado por Su gracia. Por eso en este extracto se dá cuenta que sólo Dios puede limpiar su corazón de las inmundicias originadas por los malos afectos, como los originados por el amor a sus elogios, dependiendo de ellos para seguir la relación. Dios es el único que nos puede desatar de los lazos de la dependencia de seguir mendigando amor mediante elogios. Pidamos su gracia y Su Amor, que es el único que nos llena plenamente el corazón, hasta un punto de no necesitar estar pidiendo ser amados, porque NADIE NOS AMA COMO DIOS.

Autora: Marilyn

El Credo

Contiene las principales verdades en las que creemos los católicos. Es una forma de profesar nuestra fe mediante una oración.

 

Creo en:

1. Dios Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la Tierra.

2. Jesucristo, Hijo único de Dios.

3. Jesús fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo y nacido de Santa María Virgen.

4. Jesús fue crucificado, muerto y sepultado.

5. Jesús descendió a los infiernos y al tercer día resucitó.

6. Jesús subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre.

7. Jesús vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos.

8. El Espíritu Santo.

9. La Iglesia una, santa, católica y apostólica y la comunión de los santos.

10. El perdón de los pecados.

11. La resurreción de los muertos.

12. La vida eterna.

 

Hay que recordar siempre, que todo lo que creemos lo debemos vivir. Se debe notar la diferencia entre una persona que tiene fe y una que no tiene fe. La vida se vive diferente.  Por ejemplo, si yo creo en la Iglesia, la voy a ayudar. Si creo que tengo un Padre Todopoderoso que me cuida, mis acciones deberán demostrar esa confianza y seguridad.

 

Autora: Marilyn. fuente: catholic.net: la Red de Católicos Mundial

Noviazgo

Lo más importante en el noviazgo es que Dios sea el centro de ambos. Deben compartir esa creencia y su forma de ser debe complementarse. ¿Que clase de unión pude hacer entre uno que cree y otro que no cree? Pues ninguna. Es muy importante este aspecto. Además el tiempo de noviazgo es un tiempo previo al matrimonio, es algo serio. No es cuestión de tomarlo a la ligera. Es algo importante por eso hay que estar bien seguro a quien se elige…Pidamos a Dios que nos guíe y confiemos que Dios enviará a la persona indicada en el momento indicado según Su Voluntad.

…Dios es el centro…

Autora: Marilyn