Mensaje navideño del Papa

A continuación, extractos del mensaje navideño del Papa, Benedicto XVI, con motivo de la Navidad. En la cual, nos agradece y felicita también a nosotros porque somos colaboradores de la Iglesia y transmitimos el mensaje de Dios. Y también manifiesta las cinco caracteristicas de un modo nuevo de ser cristiano, una forma rejuvenecida que surge a partir de la experiencia de la Jornada Mundial de la Juventud.

 

DISCURSO DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI A LA CURIA ROMANA CON MOTIVO DE LAS FELICITACIONES DE NAVIDAD.

Sala Clementina. Jueves 22 de diciembre de 2011.

Plaza de San Pedro del Vaticano durante el tradicional Mensaje de Navidad

Esta es para mí una ocasión no sólo para expresar mi felicitación personal, sino también para manifestar a cada uno de vosotros mi agradecimiento y el de la Iglesia por vuestro generoso servicio; os ruego que lo transmitáis también a todos los colaboradores de nuestra gran familia.

Todos estamos comprometidos en que el anuncio que los ángeles proclamaron en la noche de Belén, «Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad» (Lc 2,14), resuene en toda la tierra para llevar gozo y esperanza.

¿Dónde está la fuerza que lleva hacia lo alto nuestra voluntad? Estas son preguntas a las que debe responder nuestro anuncio del Evangelio, la nueva evangelización, para que el mensaje llegue a ser acontecimiento, el anuncio se convierta en vida.

 

El Papa Benedicto XVI saluda a las miles de personas reunidas en la Plaza de San Pedro del Vaticano durante el tradicional Mensaje de Navidad

Cada vez con más claridad se perfila en las Jornadas Mundiales de la Juventud UN MODO NUEVO, REJUVENECIDO, DE SER CRISTIANO, que quisiera intentar caracterizar en cinco puntos.

 

1. La universalidad de la Iglesia. Hay una nueva experiencia de la catolicidad. Hablamos lenguas diversas y tenemos diferentes hábitos de vida, diferentes formas culturales y, sin embargo, nos encontramos de inmediato unidos, juntos como una gran familia. Nuestras oraciones son las mismas.. El hecho de que todos los seres humanos sean hermanos y hermanas no es sólo una idea, sino que aquí se convierte en una experiencia real y común que produce alegría.

 

2. Hacer el bien es algo hermoso, es hermoso ser para los demás. Sólo se necesita atreverse a dar el salto. Hay un modo nuevo de vivir el ser hombres, el ser cristianos. Todo eso ha estado precedido por el encuentro con Jesucristo, un encuentro que enciende en nosotros el amor por Dios y por los demás, y nos libera de la búsqueda de nuestro propio «yo». Una oración atribuida a san Francisco Javier dice: «Hago el bien no porque a cambio entraré en el cielo y ni siquiera porque, de lo contrario, me podrías enviar al infierno. Lo hago porque Tú eres Tú, mi Rey y mi Señor».

 

3. La adoración. Es ante todo un acto de fe. Dios no es una hipótesis cualquiera, Él está allí. Y si él está presente, yo me inclino ante él. Entonces, razón, voluntad y corazón se abren hacia él, a partir de él.

 

4. El Sacramento de la Penitencia. Reconocemos que tenemos continuamente necesidad de perdón. Mi alma se mancha una y otra vez por esta fuerza de gravedad que hay en mí, que me atrae hacia abajo. Por eso necesitamos la humildad que siempre pide de nuevo perdón a Dios; que se deja purificar y que despierta en nosotros la fuerza contraria, la fuerza positiva del Creador, que nos atrae hacia lo alto.

 

5. La alegría. Lo decisivo es la certeza que proviene de la fe: yo soy amado. Tengo un cometido en la historia. Soy aceptado, soy querido. Quien no es amado ni siquiera puede amarse a sí mismo. Sólo si Dios me acoge, y estoy seguro de ello, sabré definitivamente: «Es bueno que yo exista». Es bueno ser una persona humana. Allí donde falta la percepción del hombre de ser acogido por parte de Dios, de ser amado por él, la pregunta sobre si es verdaderamente bueno existir como persona humana, ya no encuentra respuesta alguna. Sólo la fe me da la certeza: «Es bueno que yo exista». Es bueno existir como persona humana, incluso en tiempos difíciles. La fe alegra desde dentro.

 

Árbol de Navidad y Pesebre, en el Vaticano.

Por último, quisiera agradecer de corazón a todos vosotros por el apoyo para llevar adelante la misión que el Señor nos ha confiado como testigos de su verdad, y os deseo a todos la alegría que Dios, en la encarnación de su Hijo, nos ha querido dar. Feliz Navidad a todos vosotros. Gracias.

 

Fuente: http://www.vatican.va (Página web oficial de la Santa Sede)

Qué hacer en Navidad…

 

En el día de Navidad debemos recordar que es el día de celebración del nacimiento de Jesús. Y como tal, Él debe ser el centro de este día especial. Él debe ser el invitado de honor. Es decir, no debemos centrar toda nuestra atención en los regalos, las comidas, la ropa de fiesta y demás sino recordar que es un día especial para la fe.

¿Cómo hago para centrar mi atención en Jesús?

Lo invitamos a nuestra casa mediante la oración, teniéndolo en nuestro pensamiento, y meditando las lecturas bíblicas sobre su nacimiento. Pensando y sintiendo el gran amor que nos tiene Dios, tanto que envío a su Hijo para la salvación del mundo. Dios nos ama tanto que Jesús dio la vida por nosotros para liberarnos de nuestros pecados. Por supuesto, ese es el inicio, luego nosotros somos responsables de nuestro destino, somos libres para elegir estar en Su Amor o lejos de Él.

 

¿Jesús es sólo una historia o  puede estar presente en mi vida?

Jesús está tan vivo como antes, no es una mera historia o relato bíblico. Él está presente, allí al lado tuyo, sólo tienes que llamarlo, desear realmente que venga a tu lado y sentir su presencia.

Invoca al Espíritu Santo y por medio de Él recibirás el Amor eterno y misericordioso de Dios. Sentirás la presencia de Jesús a tu lado.

 

María aceptó la Voluntad de Dios, ¿Cómo puedo hacerlo yo también?

Él es nuestro hermano, nuestro amigo, es nuestro guía. Quiere estar presente en tu vida, Él solo espera que le digas “Si”. Así como María dijo “Si” cuando el ángel le dijo que ella concebiría por obra y gracia del Espíritu Santo al Hijo de Dios. Ella en una actitud de obediencia y amor, aceptó la Voluntad de Dios.

La Voluntad de Dios es que seas feliz, Él nunca te va a pedir algo que no te haga feliz o que te haga mal. Él no te fuerza, te lo pide, y tú eliges si lo sigues o no. Eres libre, y eso es muy preciado para Dios, Él respeta tu libertad.

¡Cuánto amor nos tiene Dios! Tanto que respeta nuestra libertad, y eso que nosotros somos creaciones de Él, en verdad nosotros le pertenecemos, Él es dueño de nuestra vida y de todo lo que tenemos. Que pequeños somos a la luz del Señor. Y con cuánto amor nos trata!

 

¿Qué tengo que hacer para sentir más plenamente el amor de Dios?

Prueba! Sólo tienes que abrir tu corazón para sentir el amor y la presencia de Dios en tu vida. Invoca al Espíritu Santo con un simple “Ven, Espíritu Santo”. Compórtate de forma digna de ser vista por nuestro Padre Celestial. Guía tu vida hacia el cumplimiento de Su Voluntad. Abre tu mente para no dejarte oscurecer por razonamientos lógicos inútiles cuestiones académicas que no son importantes. Hoy lo importante es celebrar el nacimiento de Jesús, nuestro Salvador. Y orar para que Dios se manifieste en nuestra vida de modo tal que cambiemos nuestro comportamiento, que cambiemos nuestros pensamientos impuros y nuestra actitud negativa ante la vida.

 

¡Qué valiosa es nuestra vida! Tanto que Jesús dio la vida por nosotros.

Valora tu vida, valora tu existencia, valora tu ganas de mejorar, Dios te ayudará, sólo tienes que buscarlo y pedírselo. Lo verás.

 

Autora: Marilyn

Navidad

¿QUÉ CELEBRAMOS?

La Navidad es un tiempo de alegría y celebración. Es una de las fiestas más importantes de la Iglesia, se celebra el día 25 de diciembre. La palabra “navidad” en latín significa “nacimiento”.

Celebramos el nacimiento de Jesús, Hijo unigénito de Dios, imagen perfecta del Padre, lleno de gracia y de verdad. En Él, Dios nos mostró su rostro humano, para salvarnos y amarnos desde la tierra.

¿QUÉ NOS ENSEÑA LA NAVIDAD?

María nos enseña a ser humildes, a creer en Dios, aceptar Su voluntad y obedecerlo. Nos enseña a vivir cerca de Él por medio de la oración .

José nos enseña a escuchar y confiar en Dios y hacer lo que Él nos diga en nuestra vida, aunque no lo entendamos.

Jesús nos enseña la sencillez. A Dios le gusta que seamos sencillos, que no nos importen tanto las cosas materiales. Jesús, a pesar de ser el Salvador del mundo, nació en la pobreza.

Los pastores nos enseñan que la verdadera alegría es la que viene de Dios. Ellos tenían un corazón que supo alegrarse con el gran acontecimiento del nacimiento de Jesús.

Autora: Marilyn. Fuente: catholic.net