Oración de fin de año

 

Señor Dios, dueño del tiempo y de la eternidad,

tuyo es el hoy y el mañana, el pasado y el futuro.

Al terminar este año quiero darte gracias

por todo aquello que he recibido de Ti.

 

Gracias por la vida y el amor;

por las flores, el aire y el sol, por la alegría y el dolor,

por cuanto fue posible y por lo que no pudo ser.

 

Te ofrezco lo que hice en este año,

el trabajo que pude realizar,

las cosas que pasaron por mis manos

y lo que con ellas pude construir.

 

Te presento a las personas que a lo largo de estos meses amé,

las amistades nuevas y los antiguos amores…,

los más cercanos y los que están más lejos,

los que me dieron su mano y aquellos a los que pude ayudar,

con los que compartí la vida, el trabajo, el dolor y la alegría.

 

Pero también Señor, hoy quiero pedirte perdón,

perdón por el tiempo perdido, por el dinero mal gastado,

por la palabra inútil y el amor desperdiciado.

 

Perdón por las obras vacías y por el trabajo mal hecho,

por todos mis olvidos, descuidos y silencios

y perdón por vivir sin entusiasmo.

 

Dentro de unas horas comienza un nuevo año,

por eso detengo mi vida ante el calendario aún sin estrenar

y te presento esos días para que se haga Tu Voluntad en ellos.

 

Hoy te pido para mi y los míos, la paz y la alegría,

la fuerza y la prudencia, la claridad y la sabiduría.

 

Quiero vivir cada día con optimismo y bondad

llevando a todas partes un corazón lleno de comprensión y de paz.

 

Cierra Tú mis oídos a toda falsedad

y mis labios a las palabras mentirosas,

egoístas, mordaces e hirientes.

 

Abre en cambio mi corazón, a todo lo que es bueno,

que mi espíritu se llene sólo de buenos sentimientos

y que a mis pasos los derrame.

 

Dame bondad y alegría para que

los que conviven conmigo se acerquen a mí,

encuentren en mi vida un poquito de Ti.

 

Danos un Feliz Año

y enséñanos a repartir felicidad. Amén

Anuncios

¿Cuál es el sentido de la vida?

Respuestas de jóvenes de todo el mundo a ésta vital pregunta. Video realizado en ocasión de la Jornada Mundial de la Juventud 2011 en Madrid.


En el último día del año 2011  recordamos cómo fue nuestro año. Pensamos todo lo que hicimos, lo que no hicimos tan bien, los esfuerzos para lograr nuestras metas o nuestra falta de motivación para alcanzarlas. Pero en definitiva nos preguntamos. ¿Para que hago todo eso? ¿Cuál es el sentido?  ¿Cuál es el sentido de vivir un año más? ¿Es sólo ir sumando años a mi edad? Y en algún momento terminamos haciéndonos ésta vital e importante pregunta: ¿Cuál es el sentido de mi vida?

 

¿Qué pasa si no tengo la respuesta?

Si no la respondes, tu vida no tiene sustento y fácilmente caes en pozos de depresión y angustia. La respuesta está en tu interior, la respuesta es Dios. La vida se sustenta en Dios, porque Dios es Vida, y Él nos dio la vida. Somos creaciones de Él y nos dio una misión especial a cada uno de nosotros para que cumplamos en ésta Tierra. ¡Dios quizo que vivamos!

 

¿Cuál es la verdadera fuente de felicidad?

Debes en oración descubrir cuál es tu misión en éste mundo, y orientar toda tu vida al cumplimiento de la misma. Orientar toda tu vida a estar cerca de Dios, a cumplir Su Voluntad. Y ésta es la única fuente de felicidad verdadera.

 

¿Y lo que piensan los demás?

No te debe importar lo que piensen los demás, o las críticas que puedas recibir de los que no entienden. Alaba a Dios porque tú recibiste el don del entendimiento y entonces puedes comprender la importancia que tiene el entender parte de las verdades reveladas por Dios. Y así entender el sentido de tu vida,  que se encuentra orientando nuestra vida a Dios.

 

En la práctica: ¿Cómo puedo orientar mi vida a Dios?

Llendo a Misa, orando todos los días, recibiendo la Eucaristía, cumpliendo los mandamientos, comportándonos de forma digna de ser vista por nuestro Padre Celestial, transmitiendo a alegría de ser cristiano, transmitiendo las verdades de la fe a quienes no saben, descubriendo en oración la misión que tienes designada por Dios para cumplir en tu vida, y hacer lo posible para cumplirla pidiendo ayuda a Dios Padre en los momentos de debilidad. Y sobre todo vivir en el Amor de Dios, sentir su presencia viva en nuestra vida, en cada día, a cada momento.

 

Dios es Vida. Dios es el sentido de nuestra vida.

¡Él quizo que vivamos!

Autora: Marilyn