El Señor nos dice: “Levántate, amada mía”

 

Te amo SEÑOR, gracias por tu Amor. No tengo vergüenza en gritar al mundo que TE AMO!!. Tú me das el amor que nadie me puede dar, porque tu amor es perfecto, es dulce, es respetuoso, es suave. Son caricias, son abrazos…

 

Tú me dices que me amas, Tú me dices que soy tu amada, me dices “Levántate amada mía, que el invierno ha pasado, ahora están brotando las flores”. Me quieres decir, que siga, que no me rinda, que Tú me sostienes, que me amas, que quieres que esté en tu presencia.

 


Y yo te digo: Si, Señor, abro las puertas de mi corazón de par en par, ya no tengo miedo, puedes entrar y arrasar con la fuerza de tu Espíritu Santo, y derribar miedos, preocupaciones, odios, rencores,,, y llenar de Tu Amor santo mi vida, para que pueda amarte cada día más, para que pueda irradiar tu amor. Te digo que mi vida no tiene sentido sin Ti, que vivo para servirte Señor, que vivo porqué tú quisiste, te digo que te pertenezco y que te amo con todo mi ser.

 

Te agradezco por tanto amor, te agradezco por tus abrazos, por tus caricias, por tu suave brisa cálida en mi rostro, te agradezco porque en medio de la angustia y la oscuridad tendiste tu mano y me salvaste del precipicio de la muerte y la condenación.

 

Te agradezco por tantas bendiciones en mi vida, abriste mis ojos y ahora puedo ver con claridad. Ahora no veo gris, veo en colores. Ahora te contemplo en el cielo, en las nubes, en el suave movimiento de los árboles, en el murmullo de las hojas moviéndose a causa de la brisa, en el brillo de la luna. Te veo en mis hermanos, te veo en mis amigos y aún te veo en mis enemigos. Te veo en mi familia, te veo en mi hogar, te veo en la escuela y en la calle.Tú me das tu paz.

 

Me gustaría que todos se acercaran a Vos y puedan sentir lo mismo que yo. Que puedan sentir que los amas, que les dices “Yo te amo” eso sólo basta para ser feliz. Que puedan sentir como los liberas de miedos, angustias, enfermedades, culpa, odios… todas cosas que no dejan sentir tu presencia. Eres amor puro, ¿cómo te han de temer? si sólo quieres amarnos y cuidarnos…

 

Jóvenes, los animo a buscar a Dios, como puedan, donde puedan, en una Parroquia, en una Iglesia, con gente buena, con un sacerdote, una religiosa. Acérquese, búsquenlo, Dios los espera con los brazos abiertos, Él quiere inundarlos de sus bendiciones. No esperen más. Dios es Amor.

 

Autora: Marilyn

Una persona tiene un comportamiento hostil conmigo, ¿Qué hago?

 

Esta pregunta es muy común. Yo creo que a todos nos pasa de tener cerca a una persona que tiene un comportamiento que a nosotros nos hiere o nos pone a la defensiva. Y muchas veces ante la impotencia de no poder manejar esa situación respondemos con una actitud defensiva o más aún, quizás de forma brusca contestamos, y así empeoramos la situación. Esto puede pasar en la familia, en el trabajo, en la escuela, etc.

 

Entonces, ¿qué podemos hacer para corregir ese comportamiento hostil que tiene? Para así poder seguir viviendo de forma amena con ese hermano en Dios que tenemos que ver quizás todos los días.

Hay una técnica que leí en un libro que me parece muy buena. Se las comparto. Esto se aplicaría en el caso que sientes que hablando con esa persona se puede solucionar. Yo lo aplicaría en el ámbito familiar o de amistad. Es la “tecnica del sandwich”, nombre simpático, ¿verdad?.

Consiste en comenzar la conversación diciéndole algo positivo de su persona, luego recordarle el comportamiento hostil y pedirle que lo corrija dándole nuestros motivos, y finalizar con otra frase positiva. Ejemplo: un niño pasa mucho tiempo con la computadora, y su mamá quiere corregir eso. Entonces busca un momento y un lugar adecuado, y le dije, “hijo, eres un niño muy inteligente y con muchas capacidades, estoy orgullosa de ti”, “quiero decirte que estar tanto con la computadora te puede hacer mal y cansarte para luego hacer tus tareas de la escuela, me gustaría que regularas el tiempo con ello”, y cierra diciendo “desde ya estoy muy contenta porque sé que lo vas a mejorar, porque sé que eres un niño muy bueno y sabes lo que es bueno para ti”. Dijo algo bueno, la corrección y cierra con algo bueno.

 

Lo más importante, y esto va para todos los ámbitos, es encontrar un lugar y un momento adecuado para hablar con el o ella. Y la persona debe estar calma, es decir, no debe estar exaltada o enojada.  En ese mismo libro estaba el ejemplo de una mujer que quería hablar con su marido sobre un comportamiento que él tenía y a ella le molestaba. La mujer se lo planteo muy enojada a los gritos antes de que su marido suba a un avión. Definitivamente ese no era ni el lugar ni el momento adecuado para hacerlo.

 

En el caso del ámbito laboral  o social donde hay jerarquías de autoridad, yo recomiendo ir a hablar con la autoridad competente. A ver si él puede aconsjerarnos qué hacer o quizás él pueda hablar con la persona y tratar de solucionar el asunto. Creo que es más efectivo en esos ámbitos.

 

En conclusión, cuando haya una persona que tenga un comportamiento hostil o inadecuado y tengas que compartir tu tiempo con ella o él periódicamente o diariamente te recomiendo utilizar la “técnica del sándwich” para tratar de remediar esa situación. Y no olvides de buscar el momento y el lugar adecuado para hablar. Principalmente que la persona esté calma y predispuesta para conversar contigo.

 

Autora: Marilyn

 

Los primeros asientos

“Jesús notó que los invitados trataban de ocupar los puestos de honor, por lo que les dio esta lección: Cuando alguien te invite a un banquete de bodas, no escojas el mejor lugar. Puede ocurrir que haya sido invitado otro más importante que tú, y el que los invitó a los dos venga y te diga: Deja tu lugar a esta persona. Y con gran vergüenza tendrás que ir a ocupar el último lugar.

Al contrario, cuando te inviten, ponte en el último lugar y así, cuando llegue el que te invitó, te dirá: Amigo, ven más arriba. Esto será un gran honor para ti ante los demás invitados.

Porque el que se ensalza será humillado y el que se humilla será ensalzado” Lc 13, 7-10

Aquí Jesús nos enseña a ser humildes en nuestro comportamiento en reuniones sociales. Cuando nos invitan a un evento o a una cena, no debemos ir y ocupar el mejor lugar. Porque puede ser que ese lugar lo reservaron para otra persona más importante y entonces te digan “ve y siéntate en ese otro lugar”. Eso sería una vergüenza.

Pero si con actitud humilde nos ubicamos en un lugar que consideramos que no llamará la atención, o que es el último lugar. Puede ser que el que nos invitó nos diga: “amigo, ven, siéntate más arriba”. Y te dé un lugar privilegiado. Eso sería un honor y una alegría para nosotros.

Dios ama a los que son humildes, nos enseña a ser como Él, como sus discípulos debemos imitarlo. No ser soberbios ni orgullosos, sino más bien cultivar la virtud de la humildad de corazón.

Realmente pasa esto. A mi me ha pasado en varias ocasiones. Y siempre me acuerdo de la frase: “Los últimos serán los primeros” 

Autora: Marilyn

El amor a los enemigos

“Yo les digo a ustedes que me escuchan: amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los odian, bendigan a los que los maldicen, rueguen por los que los maltratan.

Traten a los demás como quisieran que ellos les traten a ustedes. Porque si ustedes aman a los que los aman, ¿qué mérito tienen? Hasta los malos aman a los que los aman. Y si hacen bien a los que le hacen bien, ¿que gracia tiene?

Amen a sus enemigos, hagan el bien (…) Entonces la recompensa de ustedes será grande y serán hijos del Altísimo, que es bueno con los ingratos y pecadores. Sean compasivos como es compasivo el Padre de ustedes.

No juzguen y no serán juzgados; no condenen y no serán condenados, perdonen y serán perdonados.” Lc 6, 27-41

 

Aquí Jesús nos enseña a amar a nuestros enemigos, es decir, a quienes no les caemos bien, a quienes constantemente nos critican y nos dicen palabras hostiles, o nos miran con mala onda… Ésto puede pasar por varios motivos: quizás sea envidia, celos, rencor, falta de perdón, o quizás vivieron una situación en su pasado que los marcó en su comportamiento y es por eso que actúan así.

 

Parece muy difícil cumplir lo que nos pide Jesús, parece imposible. Porque lo primero que pensamos es: “Uy, pero que mala onda esa persona” y nos enojamos o contestamos bruscamente, nos queremos defender y entramos en un circulo de odio y rencor que no tiene fin. Lo único que corta ese circulo de odio es el amor y el perdón, la misericordia por nuestro hermano y la comprensión.

 

Además debemos recordar que  nosotros somos Templo del Espíritu Santo (porque nuestro cuerpo alberga a Dios, ya que somos sus creaturas, somos sus hijos amados). Por eso debemos tratarnos con delicadeza y cuidarnos. Y así también a nuestros hermanos en Dios, aún a aquellos que tienen un comportamiento hostil hacia nosotros, porque también son ellos son Templos de Dios y albergan al Espíritu Santo en ellos, y como tal debemos tratarlos, viendo a Dios en ellos.

 

Le debemos pedir a Dios  la gracia de ablandar nuestro corazón para poder irradiar Su amor, aún a aquellas personas  y convertir esa situación en una bendición. Debemos rezar por ellos,  que todavía no tuvieron un encuentro profundo con el Señor, que les haga transformar sus corazones y con Su fuerza arrasadora derribe todo odio, resentimiento, actitud defensiva y falta de amor. Nada es imposible para Dios.

 

De esta forma nosotros  conservamos la paz y podemos continuar viviendo para el Señor sin que nos haya perturbado estas actitudes externas. Sabemos que Dios conoce nuestro interior, Él nos conoce y sabe que las falsas acusaciones no son ciertas. Debemos centrarnos en el objetivo de nuestras actividades y de nuestra vida, que es servir al Señor e irradiar Su Amor a todos. Amén.

(Amén quiere decir “que así sea”)

 

Autora: Marilyn

¿Que hacer ante palabras hostiles?

 

En la primera lectura de hoy, David es maldecido por su enemigo, pero él lo tomó con humildad y fe en Dios. Semei había insultado, ridiculizado, y amenazado al rey públicamente. Pero David se preguntó, ¿”Qué tal si el Señor está tratando de enseñarme algo”? El reconoce la verdad hiriente en las palabras enfurecidas del hombre.

Aunque se le acusara falsamente, la conciencia de David estaba tranquila porque sabía que lo que la acusación no era cierta. David escoge enfocarse en el problema con una postura no-defensiva. El razonó que el Señor podía utilizar el ataque de Semeí para mantenerlo humilde y arrepentido, entonces él se beneficiaría de la maldición.

 

¿Cómo reaccionamos cuando alguien se enoja con nosotros? ¿Nos detenemos y preguntamos al Señor si hay alguna verdad en las acusaciones? ¿O nos defendemos para proteger nuestra imagen y vengarnos con nuestras propias palabras insultantes?

 

David aceptó la “aflicción” de ser ridiculizado e insultado en vez de infligir algún daño sobre su enemigo. Cuándo las personas nos acusan o nos maldicen, nosotros también podemos reflejar a Jesús. Y podemos encontrar las maneras para que nuestros enemigos nos beneficien. ¿Qué estamos aprendiendo de la experiencia? ¿Cómo estamos creciendo más fuertes en nuestra fe? ¿Cómo está ayudando a nuestra humildad?

 

Cuándo nosotros somos atacados y escogemos la auto-defensiva y la venganza, nos exponemos a las armas del campo de batalla de Satanás. Vivimos en la maldición. Continuamente tenemos que lidiar con un ejército de fealdad estresante y esquemas demoníacos y preocupándonos por cómo quizás se agrave el problema y cómo tramar maneras para protegernos. Pero si nos arrepentimos de esto y si buscamos las lecciones que Dios está tratando de enseñarnos, nosotros comenzamos a beneficiarnos inmediatamente. Las maldiciones se convierten en bendiciones, a pesar de las peores intenciones de nuestro enemigo.

 

Tomar este enfoque humilde es muy desafiante. Nuestra primera reacción es de luchar contra el enemigo, pero nuestra alma añora que Jesús nos libere de la batalla. La única manera que podemos ponernos en su protección es de manejar los ataques a su manera.
¡Que nuestro Señor Todopoderoso nos ayude a ser humildes en nuestras batallas diarias! . Amén!.

 

Fuente:  Reflexiones del alma

 

Alabado sea Dios!

Hola queridos lectores! He vuelto! Los tuve presente en mi oración.

Un hermoso retiro espiritual de una semana! Alabado sea Dios por tan lindos días que compartí con tan buenas personas!. Realmente somos hermanos en el Señor.

 

Me siento totalmente fortalecida en Dios, siento una gran fuerza interior, Él me dio su Amor, me sanó y me liberó, mi interior está renovado por el Espíritu Santo de Dios. La Rúaj Santa entró con toda su fuerza sanadora en mi corazón. “Rúaj Santa” quiere decir “Espíritu Santo” en hebreo.

 

¿Quien dijo que alabar al Señor es aburrido? ¿Quien dijo que compartir los días con Él es sólo para monjas y curas? Anímense jóvenes, busquen a Dios!. Es algo muy bueno! Él les dará la fuerza que necesitan, Él los perdonará por sus pecados, Él los liberará de sus miedos y preocupaciones, les dará su luz para entender sus errores y mejorar su vida, la bendición de Dios Trino inundará sus vidas de una forma nunca antes vista. Asi como lo hizo en mi vida, especialmente luego de este retiro espiritual.

 

Alabemos al SEÑOR por su bondad y su misericordia!! Te amo SEÑOR, Gracias por tanto AMOR!!

Me voy una semana

Hola lectores! Les cuento que hoy me voy a un retiro espiritual de una semana. Por ese motivo comenzarán a encontrar nuevos artículos cuando vuelva.

Les pido oración para estos días especiales de encuentro con Dios. Muchas gracias! Los tendré presente en mi oración también.

Entonces emprendo camino… Me sentiré como estar en esta foto, en un oasis paradisíaco de tranquilidad y paz… Hasta la vuelta! Los quiero

Autora: Marilyn

Valorar a un amigo

Autora: Marilyn

¡Cuán importante son los verdaderos amigos!, los que están cuando las necesitamos, no solamente en los momentos de alegría y felicidad. Sino también en los momentos difíciles o de reflexion.

 

Y están para aconsejarlos, para animarnos y hacernos sentir mejor cuando nosotros nos vamos quedando sin fuerzas o queremos darnos por vencidos. Esa palabra que nos hace sentir acompañados, y felices porque nos consideran sus amigos también. Porque nosotros también les damos lo que podemos y como podemos, y lo saben valorar.

 

Y nada es casualidad. Los amigos que tienes son los amigos que tenías que tener. No hay casualidades, hay causalidades, es decir, es por una causa. Causa que deberías reflexionar y encontrar, por qué esa persona especial llego a tu vida?, qué cambió en tu vida?….. Y sería lindo decírselo a ese amigo, a esa amiga, porque quizás ella o él no sabe ver lo valioso o valiosa que es, lo importante que es en tu vida y el cambio que hace en tu vida, por eso expresárselo aunque sea con un gesto o una palabra…

 

Qué importante es saber valorar a los amigos, haciéndose presente aunque estén lejos, aunque no se comuniquen o no se vean por un tiempo. Sabemos que están ahí, dispuestos a seguir ofreciendo su amistad y su cariño, así también como nosotros el nuestro.

 

Qué importante son para nosotros… y a veces no los valoramos o no se los expresamos adecuadamente. O nos centramos en los pequeños detalles o errores que tienen, pero no en tantas cosas buenas que nos ofrecen. Un amigo es una luz en nuestra vida.

 

 “Quien ha encontrado un amigo ha encontrado un tesoro” como dice la canción de la Hermana Glenda a continuación, los invito a ver el bonito video canción que hallé en Internet.

 

 

Porque a veces necesitamos escuchar la palabra de nuestros amigos, además de la palabra de Dios. Porque Dios también se manifiesta en esas palabras amistosas de nuestros amigos. Porque Dios se muestra a través de su cariño. Dios nos habla a través de nuestros amigos también, y a veces las palabras de ellos son Sus palabras…

Tú eres como este anillo….

EL VERDADERO VALOR DEL ANILLO

Un joven concurrió a un sabio en busca de ayuda.
– Vengo, maestro, porque me siento tan poca cosa que no tengo fuerzas para hacer nada. Me dicen que no sirvo, que no hago nada bien, que soy torpe y bastante tonto. ¿Cómo puedo mejorar maestro?. ¿Qué puedo hacer para que me valoren más?

 

El maestro, sin mirarlo, le dijo:
– ¡Cuánto lo siento muchacho, no puedo ayudarte, debo resolver primero mis propios problemas. Quizás después… Si quisieras ayudarme tú a mí, yo podría resolver este tema con más rapidez y después tal vez te pueda ayudar.

 

– E… encantado, maestro -titubeó el joven pero sintió que otra vez era desvalorizado y sus necesidades postergadas-.

 
– Bien -asintió el maestro-. Se quitó un anillo que llevaba en el dedo pequeño de la mano izquierda y dándoselo al muchacho agregó: Toma el caballo que está allí afuera y cabalga hasta el mercado. Debo vender este anillo para pagar una deuda. Es necesario que obtengas por él la mayor suma posible, pero no aceptes menos de una moneda de oro. Vete y regresa con esa moneda lo más rápido que puedas.

 
El joven tomó el anillo y partió. Apenas llegó, empezó a ofrecer el anillo a los mercaderes. Estos lo miraban con algún interés hasta que el joven decía lo que pretendía por el anillo. Cuando el joven mencionaba la moneda de oro, algunos reían, otros le daban vuelta la cara y sólo un viejito fue tan amable como para tomarse la molestia de explicarle que una moneda de oro era muy valiosa para entregarla a cambio de un anillo.

 
En afán de ayudar, alguien le ofreció una moneda de plata y un cacharro de cobre, pero el joven tenía instrucciones de no aceptar menos de una moneda de oro, así que rechazó la oferta.

 
Después de ofrecer su joya a toda persona que se cruzaba en el mercado -más de cien personas- y abatido por su fracaso, montó su caballo y regresó.
¡Cuánto hubiese deseado el joven tener él mismo esa moneda de oro! Podría habérsela entregado al maestro para liberarlo de su preocupación y recibir entonces su consejo y su ayuda.

 
– Maestro -dijo- lo siento, no es posible conseguir lo que me pediste. Quizás pudiera conseguir 2 ó 3 monedas de plata, pero no creo que yo pueda engañar a nadie respecto delverdadero valor del anillo.

 


– ¡Qué importante lo que dijiste, joven amigo! -contestó sonriente el maestro-. Debemos saber primero el verdadero valor del anillo. Vuelve a montar y vete al joyero. ¿Quién mejor que él para saberlo?. Dile que quisieras vender el anillo y pregúntale cuánto da por él. Pero no importa lo que ofrezca, no se lo vendas. Vuelve aquí con mi anillo.

 
El joven volvió a cabalgar. El joyero examinó el anillo a la luz del candil, lo miró con su lupa, lo pesó y luego le dijo:

 
– Dile al maestro, muchacho, que si lo quiere vender ya, no puedo darle más que 58 monedas de oro por su anillo.

 

– ¿¿¿¿58 monedas???? -exclamó el joven-.
– Sí, -replicó el joyero-. Yo sé que con tiempo podríamos obtener por él cerca de 70 monedas, pero no sé… Si la venta es urgente…

 

El joven corrió emocionado a casa del maestro a contarle lo sucedido.
– Siéntate -dijo el maestro después de escucharlo-. Tú eres como este anillo: una joya única y valiosa. Y como tal, sólo puede evaluarte verdaderamente un experto. ¿Qué haces por la vida pretendiendo que cualquiera descubra tu verdadero valor?

 

Y diciendo esto, volvió a ponerse el anillo en el dedo pequeño de su mano izquierda.

 

PD: El anillo de la fotografía del comienzo parece un anillo común de poco valor. Pero en realidad es un “anillo celta de vectores triangulares” que tiene un patrón de nudos que representa una trinidad, una verdad mística que se contempla en muchas tradiciones sagradas.

Es decir, somos como ese anillo. Quien no sabe apreciar lo valioso que somos es porque no conoce, no sabe, no lo entiende…. Debes estar seguro de una cosa: ¡Eres muy valioso/a!

¿Te sientes insignificante?

Debes saber que tienes una importante misión: 

Servir a Dios con tu vida aquí en la tierra.

 

Tengamos la misma actitud de Pablo cuando dijo en Hech 20,23-24:

“… el Espíritu Santo me advierte que me esperan prisiones y pruebas. Pero ya no me preocupo por mi vida, con tal de que pueda teminar mi carrera y llevar a cabo la misión que he recibido del Señor Jesús: anunciar la Buena Noticia de la gracia de Dios”.

 

¡Si te sientes excluido, ignorado, olvidado, desvalorizado o poco apreciado, toma valor! “La mirada de Dios no es la del hombre, porque el hombre mira las apariencias pero el Señor mira el corazón”.

 

Si tú corazón está con Dios, si tú corazón adora servirlo, si tú corazón confía en Dios para que haga lo que es mejor para tu vida, y si tú corazón quiere ser obediente a sus maneras, Dios te levantará. Dios, de hecho, ya está preparándote para que hagas algo importante.

 

¡No subestimes lo importante que eres para él en este momento! Las responsabilidades que tienes hoy son muy importantes para el reino de Dios. Incluso si todo lo que estás haciendo es ganar dinero en un trabajo secular para poner los alimentos en tu mesa y un techo sobre tú familia, eso es extremadamente importante para Dios.

 

¡Pero debes de estar listo! Lo qué estás haciendo hoy es una preparación para una unción especial que Dios te dará en un sorprendente mañana. ¿Cómo lo sé yo? Porque esa es la manera en que él trabaja todo el tiempo. El utiliza todo de hoy para prepararnos para una futura misión, aunque no estemos enterados de que estamos siendo preparados, para que podamos hacer más y más obras grandes para su reino.

 

El Señor tiene mucha necesidad de tus regalos y talentos, experiencias y habilidades, entrenamiento y sabiduría. Él lo puede poner todo a muy buen uso. ¡Y él quiere hacerlo! ¡Lo está planeando! Pero con demasiada frecuencia decimos que no; fallamos en entender cuánto ya nos ha preparado, y así que nos sentimos intimidados por las posibilidades. Necesitamos confiar en Dios en vez de en nuestra comprensión limitada.

 

No hay nadie más, que puede ofrecer al reino de Dios exactamente lo que tú tienes para ofrecer.

 

Fuente: Reflexiones del Alma