Carta de Jesús para ti

Estas palabras fueron dictadas por Nuestro Señor a un alma piadosa en Bélgica, el Señor ha dicho que si alguna persona lee estas palabras es porque El así lo ha querido, y estas palabras serán un mensaje de Jesús para ti, lector.

 

Ámame como eres, ¡ahora mismo!

 

Recuerda, Yo soy tu Dios… tu Señor… tu Creador… tu Salvador… tu Maestro… tu Hermano…tu Amigo… si crees en mí, vivo siempre contigo y te amo… ámame tal como tu eres ahora mismo… lo demás déjamelo a mí.

 

Conozco tu miseria, los combates y las tribulaciones de tu alma, la debilidad y las enfermedades del cuerpo; conozco tu cobardía, tus pecados, sus fallas y, sin embargo, te digo: «Dame tu corazón, ámame como eres…»

 

Si esperas ser un ángel para abandonarte al Amor, nunca me amarás. Aunque recaigas a menudo en esas faltas que tú quisieras no haber cometido jamás; aunque seas cobarde y en la práctica de la virtud, no te permito que no me ames.

 

Ámame tal como eres. En cada instante y cualquier situación en que te encuentres, en el fervor o en la aridez, en la fidelidad o en la infidelidad, ámame… como eres… Quiero el amor de tu pobre corazón; si esperas ser perfecto, no me amarás nunca.

 

¿Acaso no podría Yo hacer de cada granito de arena un serafín radiante de pureza, de nobleza y de amor? ¿No podría con un solo querer de mi voluntad, hacer surgir de la nada millares de Santos, mil veces más perfectos y más amantes que todos los que he creado? ¿No soy Yo, el Todopoderoso? Y, ¿si Yo quisiera dejar siempre en la nada a estos seres maravillosos y preferir tu pobre amor al de ellos?

 

Hijito, déjame amarte, quiero tu corazón.

 

Claro que te voy a educar, pero mientras, te amo tal como eres, y deseo que tú hagas lo mismo; deseo ver que surja del fondo de tu miseria el amor. Amo en ti hasta tu propia debilidad. Amo al amor de los pobres; quiero que de indigencia se eleve continuamente este grito: «Jesús, te amo». Es el canto de tu corazón lo que me interesa. ¿Qué necesidad tengo de tu ciencia o de talentos? Una sola cosa me importa, verte trabajar con amor. No son tus virtudes que deseo, si te las diera, eres tan débil que alimentarían tu amor propio; no te preocupes de esto.

 

Hoy estoy a la puerta de tu corazón como un mendigo, Yo, el Señor de los señores. Llamo y espero, apúrate en abrirme, no te excuses con tu miseria. Tu indigencia, si la conocieras plenamente, morirías de dolor. Lo único que me puede herir el corazón sería ver que dudaras y que te faltara la confianza en Mí.

 

Quiero que pienses en Mí en cada hora del día y de la noche, no quiero que hagas alguna acción, incluso la más insignificante, por un motivo que no sea el Amor.

 

Cuando te toque sufrir, te daré la fuerza; tú me diste tu amor, te daré que ames más de lo que tú has soñado.

 

Te he dado a mi Madre; haz pasar todo por su Corazón tan puro. Pero recuerda: «Ámame tal cómo eres». No esperes ser un santo para entregar al Amor, de lo contrario tú no me amarás nunca».

 

¡Te amo! Derramé mi propia sangre por ti para hacerte limpio. ¡Eres nuevo! ¡Créelo, es verdad!

 

Eres hermoso ante mis ojos y yo te he creado para que fueras justamente como eres. No te critiques a ti mismo o no te desanimes por no ser perfecto ante tus propios ojos. Esto sólo lleva a la frustración.

 

Yo quiero que tú confíes en mí, paso a paso, día a día. Habita en mi poder y mi amor. Sé libre, sé tu mismo. No permitas que otras personas te manejen. Yo te guiaré si me dejas. Date cuenta de mi presencia en todo.

 

Yo te doy amor, alegría, paz. Mírame.

 

Yo soy tu Pastor y te guiaré. ¡SIGÚEME A MÍ SOLAMENTE! Escucha y yo te diré mi voluntad. ¡Te amo, te amo! Deja que mi amor corra a través de ti, espárcelo en todo lo que toques.

 

No te preocupes por ti. Tú eres mi responsabilidad. Yo te cambiaré. Tú debes amarte a ti mismo y amar a otros simplemente porque yo te amo a ti. Quita tus ojos de ti mismo. Mírame solamente a mí. Yo guío, yo cambio, yo hago, pero no cuando estás tratando. No voy a pelear con tus esfuerzos. Tú eres mío. Déjame amarte. Déjame darte alegría, paz y bondad. Nadie más puede hacerlo. ¿Ves?

 

Tú no te perteneces. Tú has sido comprado con mi sangre y ahora tú me perteneces,…si tú quieres. No es de tu interés como yo trato contigo. Tu único mandamiento es mirarme a mí. Nunca a ti mismo ni a otros. Te amo. No luches. Descansa en mi amor.

 

Yo sé lo que es mejor y lo haré contigo, en ti y a través tuyo.

Mi voluntad es perfecta. Mi amor es suficiente. Yo abasteceré todas tus necesidades. Mírame,

Jesús.

¿Quieres una carta de recomendación?

 

Ustedes mismos son una carta de recomendación; es una carta escrita en el interior de las personas, pero que todos pueden leer y entender. Nadie puede negar que ustedes son una carta de Cristo, de la que hemos sido instrumentos, escrita no con tinta, sino con el Espíritu de Dios vivo; carta no grabada en tablas de piedra, sino en corazones humanos” 

“Por eso nos sentimos seguros de Dios gracias a Cristo. ¿Cómo podríamos atribuírnos algo a nosotros mismos? Nuestra capacidad viene de Dios.”

(2 Cor 3, 2-5)

 

A veces pensamos que necesitamos una carta de recomendación de otra persona respetable para que la gente conozca cómo somos. Para que dé referencias de nosotros. Pero lo que no recordamos es justamente ésto: que nosotros mismos somos una carta de recomendación: nuestro actuar, nuestra forma de ser, nuestra forma de contestar y de hablar, son todas cosas que demuestra lo que tenemos en nuestro interior.

 

Como somos cristianos y seguimos a Cristo, lo queremos imitar a él, queremos ser como él fué: queremos amar al prójimo como él lo hizo, queremos ser fervorosos en la irradiación de su palabra, queremos ser semejantes a él como buenos discípulos. Y si logramos parecernos a él en buenas actitudes humanas, las personas lo notarán! Y esa es la mejor carta de recomendación que podemos tener.

 

La carta que tenemos grabada en nuestro corazón por medio del Espíritu Santo que habita en nosotros. Que nos hace ser buenas personas, tolerantes, pacientes y amorosos con nuestros hermanos en Dios. Porque sabemos que todas las personas son Templos de Dios, y como tal hay que tratarlos. Porque sabemos que todas las personas tienen algo bueno en su interior, alguna capacidad que los destaca. Se trata de ver lo positivo en las personas, y no de centrarnos en los errores y defectos humanos.

 

Todos tenemos capacidades únicas: algo que sólo tú puedes hacer de la manera en la que lo haces. Puede ser un talento, un don, un  carisma. O simplemente una tarea en la que tú sientes que eres bueno y que otras personas ya te dijeron varias veces que lo haces muy bien. Esos talentos no son mérito nuestro sino de Dios. Debemos ser humildes en el ejercicio de esos dones, porque son regalos que Dios nos hizo para conrtibuir a la construcción de su Reino aquí donde estamos, de la manera en la que podamos.

 

En conclusión, cada vez que sientas que no te valoran, recuérda que Dios te ama y te regaló talentos maravillosos que sólo tú posees. Te animo a ponerlos en práctica para servir a la construcción de un mundo mejor: más justo, más alegre, más amoroso. Y cada vez que pienses que necesites una carta de recomendación para que sepan quien eres, recuérda que tu mismo eres una carta de recomendación: tu actuar, tu hablar, tu sentir se refleja al exterior y las personas sabrán lo valioso que eres, asi como lo sabe Dios. Amén! (“que así sea”)

 

Autora: Mariyn

¿Qué le pedimos al Señor?

Dios es nuestro Padre Celestial, y como sus  hijos, le pedimos cosas.

Él es como un buen padre terrenal,  sabe lo que nos va a hacer bien o lo que necesitamos mejor que nosotros. Si nosotros somos pequeños y queremos una bicicleta pero nuestro padre sabe que para nosotros es mejor un triciclo, él nos dará eso, y seguramente nosotros lloraremos y nos enojaremos con él porque no nos dió lo que le estamos pidiendo con tanta insistencia.

 

Dios NO nos dará siempre lo que pedimos o en la forma en que se lo pedimos, pues no sabemos lo que nos conviene. Pero nos dará espíritu santo, es decir, una visión más clara de su voluntad y al mismo tiempo ánimo para cumplirla. (Explicación en la Biblia para Lc 11, 1-11)

 

Él sabe mucho mejor que nosotros lo que nos va a hacer bien, lo que necesitamos. Debemos seguir orando con instistencia, debemos seguir pidiendo lo que consideramos que será para la gloria del Señor. Que en nuestra vida se haga Su Voluntad y no la nuestra.

 

“El hombre se cansa de la oración, pero si persevera y no se desanima, depondrá pococ a poco la soberbia hasta que, agotado y vencido, consiga mucho más de lo que hubiera podido desear (Explicación en la Biblia para Lc 11, 1-11)

Ante quienes no comparten nuestra fe

“…el que no está contra ustedes está con ustedes” (Lc 9,30)

“Jesús invita a sus apóstoles a ser menos impulsivos y más tolerantes; los samaritanos que no quieren recibir a Cristo en esa oportunidad, no son más culpables que quienes cierran su puerta a un judío, o a un samaritano, o a cualquier otra persona porque es de otro bando.”

(los “samaritanos” eran de un pueblo llamado “Samaría” que era pagano, es decir no compartían la fe que enseñaba Jesús)

“Pareciera que cada vez que Jesús se encuentra con samaritanos, nos enseña una nueva manera de mirar a los que no comparten nuestra fe.”

“Casi siempre las religiones han sido agresivas y muchas veces violentas, muy especialmente las que se presentan como una revelación del Dios único. Jesús no comparte ese fanatismo: nos enseña a no confundir la causa de Dios con los intereses de nuestra comunidad religiosa: es un respeto absoluto por quienes Dios lleva por otro camino.”

(Fuente: Explicación en la Biblia de la cita bíblica Lc 9, 51-56)

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Amor fraterno: intentar llegar al corazón de las personas, tocándolos con el Amor de Dios. Pintándo su corazón dándoles a conocer la Palabra del Señor.

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“Quien les escucha a ustedes, me escucha a mí; quien les rechaza a ustedes, me rechaza a mí; y el que me rechaza a mí, rechaza al que me ha enviado” (Lc 10,16)

“Muchos de los que reciben alegremente a los que les anuncian la Palabra no se integrarán en una comunidad cristiana. pero no por eso se ha perdido el esfuerzo de los misioneros, pues tales personas recordarán ese paso del Señor y vivirán con más fe su vida diaria. En todo caso, siempre habrá algunos a quienes el Señor tocará el corazón en esa ocasión y que llegarán a ser miembros activos de su Iglesia.”

 

“Los misioneros pierden pronto sus alas si se quedan conversando o piden hospitalidad a amigos que no han acogido el Reino. Que cuenten más bien con la providencia del Padre, quien les abrirá el corazón y la casa de los que escuchan la Buena Nueva.”

 

(Fuente: Explicación en la Biblia la cita Lc 10, 16)