Seguir a Jesús

 

En el Martes Santo se recuerda cuando Pedro lo negó tres veces a Jesús. Cuando le preguntaron si lo conociá, él respondía que no. Y en realidad él era Su discípulo, pertenecía al circulo de seguidores más íntimo de Jesús.

 

¿NOSOTROS LO NEGAMOS TAMBIÉN?

Con esa lectura, pienso en las veces que nosotros también lo negamos a Jesús. Que quizas por verguenza o porque pensamos que van a creer que somos “raros” hablando de Jesús. Y entonces lo escondemos en nuestro corazón, lo guardamos. Su amor lo retenemos en nosotros, en nuestra oración personal. Y no lo mostramos al mundo. Y nuestra vida no refleja en el exterior que seguimos a Jesús, no lo decimos en el trabajo, en la escuela, en la universidad, con nuestros amigos…

 

 

¿CÓMO?

Al Señor le decimos ¡Si, ayúdame, yo te sigo, quiero ser tu discípulo, yo por Ti lo dejaría todo”. Pero no nos animamos a hablar de Jesús a nuestros amigos. No hablamos de Él,  nuestro mejor amigo, quien está con nosotros en esos momentos de profunda angustia y soledad, cuando nadie está a nuestro lado para hablar, allí está Él. Y nos reconforta con Sus palabras, con su abrazo nos hace sentir seguros y tranquiliza nuestro corazón. Y en Sus brazos podemos descansar y entregar nuestras penas. ¡Y nos sentimos tan aliviados en sus brazos!

 

 

¿QUÉ HACEMOS CUANDO SALIMOS?

Lo negamos, lo ocultamos, finjimos que somos uno más del montón de jóvenes acelerados por el mundo, corriendo de un lado a otro, para estudiar, para trabajar, para comer a los apurones…. Y no nos detenemos a hablar de Jesús, y ese gran amor que ocultamos puede hasta salvar vidas…. Y lo único que nos pide es que lo compartamos… que lo mostremos,,, que no lo ocultemos, ni lo negemos como lo hizo Pedro cuando le preguntaron si conocía a Jesús.

 

 

¿QUÉ RESPONDER?

Que cuando nos pregunten si somos cristianos, si vamos a la Iglesia, si participamos de las Misas, etc. no tengamos verguenza de decir ¡Si, yo voy, porque Jesús me ama, y yo por ese amor vivo!” ¡Por ese amor existo! Cómo voy a esconder eso, si ese amor me hace vivir, si ese amor me sostiene, me alienta, me da fuerza para seguir. Yo sin ese amor no soy nada, no soy nadie, cómo esconder lo que es el sentido de mi vida.

 

Yo, Marilyn, dejo todo para seguirte Jesús.  Dejo las máscaras de la apariencia, de la moda, de la falsa imagen para gradar al resto. Dejo la carga de vivir deprisa. Dejo todo lo que me aleja de ti: actividades, lugares… Y así, liviana, corro a seguirte al tren de la vida que me ofreces.

¿SOY DIFERENTE?

Si seguir a Jesús, porque es el sentido de mi vida, es quien me sostiene, me alienta y me guía y entonces querer mostrárlo a otros jóvenes para que también conozcan Su amor me hace ser diferente…. pues soy diferente!

Y te invito a formar parte del “club de los diferentes”, el club de los seguidores de Jesús!!!

 

Autora: Marilyn. Dibujos de Fano.

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