El sentido cristiano del dolor

 

Dios quiere que NO nos duelan las heridas que la vida trae.

Pero de cuando en cuando es lógico que nos toque un poco de cruz, como al resto de la gente. La diferencia es que nosotros somos privilegiados, porque a nosotros no nos causa desesperación: simplemente sabemos que durante esta vida algunas veces hay que sufrir un dolor de muelas, o una parálisis o un cancerito cualquiera, pero: mi dolor, ¿qué me importa, si viene después la felicidad eterna? (Fuente: Libro de la Doctrina de la Escuela de espiritualidad cristiana “Comunidad de Convivencias con Dios” Tomo I, parte 3.)

 

En Mt 11, 28 nos dice:

“Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré.”

 

Entonces, ¿PARA QUÉ SIRVE EL DOLOR?


Podemos encontrarle una utilidad al dolor. No se trata de masoquismo sino de tratar de sacar algo positivo de algo aparentemente negativo.

 

* El dolor sirve para conocernos a nosotros mismos: La soledad significa la oportunidad de descubrirnos, de darnos cuenta que el mundo no está fuera, sino dentro de nosotros. El dolor nos permite conocer verdaderamente quienes somos y lo que podemos llegar a ser.

 

*El dolor madura al hombre: Por el sufrimiento se adquiere seriedad y compromiso para afrontar la vida. El dolor fortalece, devuelve el temple al espíritu y forma la personalidad para ser mejores personas.

 

 

Y … ¿QUÉ PUEDO HACER ANTE EL DOLOR?

 

* Habla de tu dolor con Dios: El mundo no siempre es generoso y comprensivo, son pocos los que lloran cuando tu lloras. No hagas pesar sobre los demás tu carga. Habla poco de tus problemas con las criaturas y mucho con Dios.

 

*Sonríe: Con el apoyo de Dios lograrás convertir tu dolor en gozo. Sonríe siempre, incluso cuando no tengas ganas. La sonrisa en unos labios enfermos es el acto de fe más maravilloso. Sonríe al que tiene el alma angustiada y que ya nada espera de los hombres ni de la vida.

 

*Espera: El sufrimiento nunca llega para quitarnos, sino para darnos. Si hoy sufres, espera un mañana mejor. Pon tu esperanza en el Señor al que nada le cuesta premiar con un milagro de fe al que cree en Él.

 

*Llena tu alma de amor: Haz precioso todo instante de tu existencia con el amor. El amor une nuestra alma con Dios. En el dolor, sufriendo con paz y paciencia, manifestamos amor. Y decimos con fervor: ¡Dios mío te amo!

 

Pero igualmente, aún en la enfermedad y el dolor en que te encuentras, eres muy valioso ante Dios. Eres útil en la construcción de Su Reino, tu existencia tiene un por qué, Dios quizo que vivieras, y así como eres cumples tu misión en el mundo, que nadie más la puede cumplir,

ASI COMO ERES. ¡Ánimo! Marilyn

 

 

Dibujo de Fano. Fuente del texto: Video de La Obra Misional Pontificia Episcopal, sobre la manera cristiana de vivir el dolor y la enfermedad. http://www.youtube.com/watch?v=9v2WkqwCp7c

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Domingo de Pascua

¿QUÉ SE CELEBRA? La Resurrección de Cristo, la de derrota del pecado y de la muerte. Celebramos nuestra liberación.

¿QUÉ SENTIDO TIENE?

A los hombres de hoy, atormentados por la náusea, es decir, por la pérdida del sentido de la vida, la cruz les revela el amor de Cristo, que da la vida por nosotros, sus amigos.

Cristo ganó para nosotros la vida eterna, y así toda nuestra vida tiene sentido.

Los cristianos debemos demostrar al mundo nuestra alegría.

 

 

¿QUÉ NOS ENSEÑA?

Nos enseña a vivir el dolor y el sufrimiento de una forma nueva.

Nos enseña a convertir nuestras miserias en “cruz gloriosa”. Cuando nos atenaza el dolor, experimentamos la bienaventuranza (Mt 5, 3-12)

Algunos acusan esto de masoquismo. Pero en realidad Dios quiere que seamos felices: eso es verdad. Aquellas menudencias que nos quitan la felicidad, Dios las creó, no para eso, sino para estimular nuestra capacidad de crecer y santificarnos.

 

ACTITUD ANTE LOS DOLORES DE LA VIDA

Llevar nuestra “cruz” con alegría.

Dios quiere que NO nos duelan las heridas que la vida trae. De cuando en cuando es lógico que nos toque un poco de cruz, como al resto de la gente. La diferencia es que nosotros somos privilegiados, porque a nosotros no nos causa desesperación: simplemente sabemos que durante esta vida algunas veces hay que sufrir un dolor de muelas, o una parálisis o un cancerito cualquiera, pero:

mi dolor, ¿qué me importa, si viene después la felicidad eterna?

 

 

Dibujos de Fano. Fuente: Libro de la Doctrina de la Escuela de espiritualidad cristiana “Comunidad de Convivencias con Dios” Tomo I, parte 3. Editorial Convivencias con Dios. Otra fuente: Portal católico es.catholic.net