¿Te sientes “diferente” al resto?

 

¿Te sientes diferente al resto? ¿Sientes que no encajas en esta sociedad? ¿Te dices que eres “raro” por seguir la fe católica? Pues bien, mejor. Quiere decir que tú tratas de vivir como nos enseña Jesús. Tratas de ser su discípulo. Y eso te hace ser diferente.

 

¿Piensas que este mundo está perdido? ¿que es todo falsedad, apariencia e hipocresía? Bien, piensa que por eso es tan importante que tú estés presente en el mundo. Para irradiar la luz del Señor. Para que tu vida sea un testimonio, uno que diga: ¡vale la pena ser cristiano! ¡vale la pena vivir! ¡porque con mi vida puedo llevar a muchos al Señor!

 

¿Crees que los jóvenes que saltan y bailan con aparente gozo viven felices? Y piensas que tú al ser diferente no eres feliz… Pues tienes que saber, que esas son máscaras que se ponen esos jóvenes, máscara de dinero, de poder, de ropa lujosa, de llamar la atención. Y por dentro tienen un vacío muy profundo, una angustia que los hunde, y es porque no conocen a Dios. No conocen a una persona que testimonie con su vida cómo es vivir en presencia de Dios, una persona que con su vida diga: ¡Puedes ser feliz junto a Dios! Y eso le cambiaría la vida, encontraría la paz. Y esa persona puedes ser tú. ¿¿Y todavía dices que tu existencia no vale?? ¿No te das cuenta lo que vales? ¿No te das cuenta que tu prescencia en el mundo manifiesta la prescencia del Señor? Y con tu vida puedes llevar a más personas hacia Él.

 

Y así tu vida, inundada por el Espíritu Santo, te hace ser “diferente”, porque quieres ser más puro, más santo, seguir las enseñanzas de Jesús para ser dignos discípulos Suyos. ¡Sigue viviendo! ¡Sigue con tus actividades! ¡Porque Dios te necesita en este mundo! ¡Por eso naciste! ¡Eres valioso!

 

Los quiero lectores, un abrazo grande para todos.

¡Ánimo”! ¡Y a seguir caminando! ¿si?

 

Autora: Marilyn. Inspirado en la predica del Padre Darío Bencosme de República Dominicana, grupo de oración para jóvenes en vivo de la Renovación Carismática. http://www.carismaticos-hispanos.com

 

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¿Estás enojado con Dios?

 

Pongámonos en las sandalias de María Magdalena, la mujer en la tumba en la lectura del Evangelio de hoy. Sabemos cómo se siente. Nosotros también hemos llorado porque no hemos podido encontrar a Jesús. Por ejemplo decimos esto:

 

  • Ellos se han llevado mi trabajo, mis ingresos, y yo no sé donde está Jesús- ¿dónde está su ayuda?
  • Mi salud se ha ido, y yo no sé por qué Dios no me ha curado. ¿Dónde está él cuando lo necesito más?
  • El Señor se ha llevado a mi ser querido y estoy tan solitario. ¿Por qué Dios me dejo sólo?
  • Alguien ha chismeado contra mí y robado mi buena reputación. ¿Dónde estaba Dios para defenderme?
  • Ese cretino se ha llevado mi alegría y soy miserable. ¿Dónde está Jesús y la alegría del Señor?
  • El mundo ha alejado a mis familiares de la fe. ¿Por qué no se revela Dios a ellos de una manera que los convence para que regresen a la Iglesia?
  • Ellos me han quitado mis derechos. ¿Dónde está el Dios que me dio esos derechos?
  • ¡Me duele muchísimo! ¿Nunca me rescatará Jesús? ¿DONDE ESTÁ?

 

 

Somos curados de nuestro dolor, de nuestra miseria y nuestra soledad, (NO estando sentados en nuestros sofás llorando), sino  HACIENDO algo con nuestro dolor que ayuda a los demás a sanar. (Esto parece ser un secreto que muy pocas personas saben, pero debería ser una parte normal de la vida cristiana.)

 

En el recuento de Mateo (ver Mateo 28:1-10), las mujeres estaban temerosas hasta que un ángel les dijo ¡”no tengan miedo”! y Jesús repitió el mensaje. El temor nos impide ver a Jesús y de darnos cuenta del plan de redención que Dios está tratando de revelarnos. Como él hizo con Jesús, el Padre quiere redimir nuestras cruces y destrucciones transformándolas en vidas nuevas que revelarán a Jesús a los demás.

 

En el recuento de Lucas (ver Lucas 24:1-8), los ángeles dijeron a las mujeres, ¿”por qué buscas al vivo entre los muertos”? Fallamos en ver a Jesús siempre que nos enfocamos en lo que está fallando. Sólo cuando dejamos de agarrarnos de nuestras percepciones limitadas y egocéntricas nos podemos dar cuenta de que Dios nos dirige a un futuro victorioso.

 

Jesús te está llamando a continuar el ministerio que Él empezó.

¡Escucha! Jesús llama tú nombre.

 

Fuente: Mail de “Reflexiones para el Alma” (sobre el Evangelio de cada día)