Caminando por la vida

 

A veces hay situaciones difíciles en la vida que no sabemos como hacer para salir o que realmente se nos complica. Puede ser quizás alguna herida del pasado: algún rechazo de alguien que amabas o de un grupo al cual querías pertenecer y no te aceptaron. O quizás es algo que quieres mejorar desde hace un tiempo pero te cuesta mucho porque ya has tomado un hábito erróneo, y los hábitos son difíciles de cambiar rápidamente como tú quieres, requiere un tiempo de paciencia y perseverancia para ver los frutos del cambio completo. Puedes haber pasado un momento de angustia, o de profunda tristeza en tu vida… sea cual fuere el motivo de esa sensacion extraña que sientes en tu corazón, hoy te quiero decir unas palabras….

 

Podemos pensar que no entendemos la vida, que no comprendemos cómo hay personas que parece que no les cuesta nada, que lo tienen todo y a nosotros nos cuesta mucho avanzar. Caemos y lloramos, pensamos en darnos por vencidos y abandonar aunque no queremos realmente eso.. Pero lo pensamos en ciertos momentos de crisis y desesperación, en momentos de impotencia…

 

Somos un niño aprendiendo a caminar, ese niño eres tú en este momento. Y Dios es nuestro Padre Celestial y quiere que caminemos por nuestros propios medios, aunque eso signifique que nos caigamos y quizás duela la caída, tal vez lloremos y gritemos: “Padre, porque no me ayudas? acaso no me quieres?”. Pero en realidad, si nos quiere, y mucho, por eso deja que lo hagamos por nuestros medios. El está al lado nuestro, nos cuida, no va a dejar que hagamos mas esfuerzo del que podamos hacer, El nos ayudará. Pero dejará que hagamos lo que podemos primero. Son los pasos que hay que dar en la vida para fortalecerse, para madurar. Recuerda que sin esfuerzo no hay fortaleza.

 

Si caes, puedes llorar, luego limpia tus mejillas y levántate una vez más para seguir caminando. Caer está permitido, levantarse es obligatorio.

Marilyn.