El valor de los pequeños pasos

 

Dios no espera grandes cosas, sino pequeños pasos, pero sinceros.

 

Con pequeños pasos vamos avanzando en la vida.

Cuando sentimos que nuestra vida es algo mediocre, a veces, nos surge el deseo de hacer algo grande, llamativo, extraordinario. Y envidiamos a las personas que se destacan. Nuevamente, sin darnos cuenta, nos fijamos más en la apariencia, nos dejamos dominar por el deseo de deslumbrar, en lugar de enfrentar los cambios reales que debemos realizar.

 

Por eso, como no nos sentimos capaces de cambiar completamente de vida o de dar grandes pasos, optamos por quedarnos cómodos en nuestra mediocridad.

 

Sin embargo, el Espíritu Santo nermalmente no quiere ninguna de las dos cosas, porque sabe que nosotros cambiamos dando pequeños pasos, llegamos poco a poco a las cosas grandes a través de cambios pequeños que se van sumando y nos van modificando lentamente.

 

No es o todo o nada. Es poco a poco.

 

Los seres humanos tenemos la tendencia permanente de enclaustarnos en lo que ya hemos conseguido, y a quedarnos cómodos en la normalidad que vivimos. Por eso mismo, un pequeño paso siempre es en realidad algo inmenso. Podríamos decir que el Espíritu Santo exulta de gozo infinito cada vez que nosotros damos un pequeño paso.

 

Todo eso que a nosotros nos parece demasiado simple o que no vale mucho, sí que vale. No será todo lo que se puede hacer, pero en este momento es todo, porque es lo que podemos hacer.

 

Es como cuando vemos a lo lejos un avión en el cielo. Lo vemos avanzando lentamente. Pero en realidad, cada pequeño avance que nosotros vemos  es una distancia mucho mayor. Cuando nosotros vemos que el avión avanza unos centímetros, en realidad está avanzando cientos de metros. Lo mismo sucede con los pequeños cambios que realizamos en nuestra vida. A nosotros nos parecen insignificantes, pero en realidad son avances enormes, porque nos sacan de esa mediocridad cómodo donde estamos instalados.

 

Dejemos que el Espíritu Santo nos impulse a dar esos pequeños pasos, y no nos resistamos pensando que son insignificantes o inútiles.

 

Fuente: Libro “Para liberarte de la superficialidad y de las máscaras”

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3 Comentarios

  1. Raúl Ibáñez Martínez says:

    Nuestros PEQUEÑOS PASOS en pos del REINO de los CIELOS – amor y fraternidad- son siempre BENDECIDOS por EL BUENO con un efecto multiplicador que les convierte en PASOS DE GIGANTE.

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