Buscamos miradas…

 

Autor invitado: Lucas

Un joven que pone toda su confianza en Dios y responde a Su amor. Terminó el secundario y, con la gracia de Dios, inició el Seminario.

 

MIRADAS… CÓMO BUSCAMOS MIRADAS

 

Buscamos algo, y lo buscamos en los demás. En las miradas de los demás: mirada de confianza, de respeto, de aprobación, en fin, mirada de amor. Pero eso no sucede. Por el contrario, lo único que encontramos es juicio, desprecio, reprobación, envidia, soberbia, rencor… odio. Todas estas cosas nos suelen generar unos cuantos dolores de cabeza y nos mantienen ocupados grandes parte del tiempo. Sobre todo lo que nos genera es MIEDO, por esto vivimos con miedo. Miedo al “que dirán”, o mejor dicho, “cómo me mirarán”, miedo… Y no se puede vivir con miedo.

 

Miradas

Lo que pasa es que en las miradas se ve todo. Podemos disimular todo,  pero nunca las miradas. A través de los ojos no podemos mentir, ellos dicen lo que pensamos o lo que decimos sin que lo ordenemos. Y nuestros ojos están constantemente inquietos buscando  a otros que los miren con confianza. En realidad nuestro corazón esta inquieto. Es que, como decía un santo “los ojos son el reflejo del alma”. El corazón busca compañía, la compañía  de otro corazón, y cuando la tiene teme perderla  teme quedarse solo… desaparecer, y llorar amargamente. Es parte del vacío existencial que tenemos todos los seres humanos, es la realidad. Y cuando no encontramos miradas, a este vacío lo tratamos de llenar… ¡¡con lo que sea!! con comida, drogas, alcohol, televisión, ruido, actividades, planes, sexo, proyectos de vida o lo que sea. Cualquier cosa que pueda ocupar ese vacío y nos ayude a pensar en otra cosa, sirve, para olvidarnos de la ansiedad y el miedo.

 

Entonces busco. Busco caerle bien a los demás, agradarles, ser “normales”, “iguales al resto” para que no me señalen, para que “me miren bien”. Y si algo sale mal, ahí esta de nuevo esa mirada: “¡Cómo vas a hacer eso!”, “tendrías que haberlo hecho así” y nuca falta esa risita irónica.

 

La pregunta es ¿Cómo superar esto? ¿Podré alguna vez encontrar una mirada, al menos una, que no me juzgue? ¿Dónde? ¿Es posible? Tiene que ser alguien que me conozca a fondo, que me entienda , pero en serio, que conozca mi dolor y mi historia, alguien que sepa valorarme, pero con honestidad, sin engañarme, como… mi madre pero que este siempre conmigo durante toda mi vida, que nunca me deje solo, alguien que simplemente… ME AME.

Fuimos hechos para Ti y nuestro corazón estará inquieto hasta que descanse en Ti.  (San Agustín)

“Vengan a mi los que están cansados y agobiados y yo los aliviare” (Mt 11, 28)

 

¡Benditos sean los sagrados corazones de Jesús y María! !Benditas sean las santísimas miradas de Jesús y María!      

 

 

 

 

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