Así se despidió Benedicto XVI

 

“Gracias queridos amigos. Estoy feliz de estar con vosotros, rodeado por la belleza del Creador y de vuestra simpatía que me hace mucho bien. ¡Gracias por vuestra amistad, vuestro afecto!

Saben que este día es distinto a los anteriores: seré Sumo Pontífice de la Iglesia Católica hasta las ocho de la noche y no más.

Seré simplemente un peregrino que inicia la última etapa de su peregrinaje en esta tierra. Pero quisiera aún, con mi corazón, con mi amor, con mi oración, con mi reflexión, con todas mis fuerzas interiores, trabajar por el bien común de la Iglesia y de la humanidad.

Y me siento muy apoyado por vuestra simpatía. Sigamos adelante con el Señor por el bien de la Iglesia y del mundo. Gracias.

Os bendigo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Gracias. Buenas noches.”

 

CASTEL GANDOLFO, 28 Feb.13 / 12:09 pm

Fuente: ACI prensa

Mi oración a Dios

 

Señor, quiero hacer lo que sea Tu Voluntad y no la mía.

Quiero que me sostengas en Tus brazos, Tu abrazo santo.

 

el abrazo de Jesús

 

Que no me deje llevar por mis emociones sino por Ti.

Sé que soy digna hija tuya, y que merezco ser  feliz.

Soy valiosa ante tus ojos, quiero ser instrumento tuyo.

Eres importante para mi, eres el sostén de mi vida.

Gracias por permitir que te conozca de esta forma. Es una gran bendición.

Sé que Tu me cuidas y cuento con Tu protección, por eso no temo.

Quiero servirte, adorarte y orar contigo. Tu amor me completa.

Te amo, y te pido que se haga Tu voluntad y no la mía. Confío en Ti y sé que quieres lo mejor para mi y mi felicidad. Amen!

 

Marilyn

Tenía miedo…

 

Hola queridos lectores,

Hoy comparto este hermosa reflexión que encontré:

 

el miedo

 

Tenía miedo de estar solo: ¡Hasta que aprendí a quererme a mí mismo!

Tenía miedo de fracasar: ¡Hasta que me di cuenta que únicamente fracaso si no lo intento!

Tenía miedo de lo que la gente opinara de mí: ¡Hasta que me di cuenta que de todos modos opinarían de mí!

Tenía miedo de que me rechazaran: ¡Hasta que entendí que debía tener fe en mí mismo!

Tenía miedo de sentir dolor: ¡Hasta que aprendí que era necesario para crecer!

Tenía miedo de la verdad: ¡Hasta que descubrí la falsedad de las mentiras!

Tenía miedo de la muerte: ¡Hasta que aprendí que no es el final, sino más bien el comienzo!

Tenía miedo de sentir odio: ¡Hasta que me di cuenta que no es otra cosa más que la ignorancia!

Tenía miedo de hacer el ridículo: ¡Hasta que aprendí a reírme de mi mismo!

Tenía miedo de hacerme viejo: ¡Hasta que comprendí que ganaba sabiduría día a día!

Tenía miedo de mi pasado: ¡Hasta que comprendí que no podía herirme más!

Tenía miedo de la oscuridad: ¡Hasta que vi la belleza de la luz de una estrella!

Tenía miedo de cambiar: ¡Hasta que vi, que aun la mariposa más hermosa necesitaba pasar por una metamorfosis antes de volar!

Oración al Divino Niño (domingos)

 

ALABANZA AL DIVINO NIÑO

Niño lindo y amoroso de belleza sin igual, eres bello, primoroso y yo te vengo a adorar.

El candor de tu mirada inunda con puro amor, me reboza la esperanza y aleja todo temor.

Niño Pastorcito mío de sonrisa angelical, solo en Ti yo confío para librarme del mal.

Déjame besarte todo y ofrecerte lo que soy, alma y vida yo te entrego a ti mi Rey y Señor.

Divino Niño, dulce, tierno e inocente, te pido que ahora y siempre, me confortes con Tu amor.

 

Divino Niño Jesús

Fuente: Oración de los domingos, que acompaña la imagen del Divino Niño que se venera en una Parroquia.

Oración al Divino Niño (sábados)

 

Divino Niño Jesús Verbo del Padre Eterno, conviérteme.

Hijo de María, tómame como hijo tuyo.

Maestro mío, enséñame.

Príncipe de la Paz, dame paz.

Refugio mío, recíbeme.

Pastor mío, alimenta mi Alma.

Modelo de paciencia, consuélame.

Manso y Humilde de corazón, ayúdame a ser como tu.

Redentor mío, sálvame.

Mi Dios y mi todo, dirígeme.

Verdad eterna, instrúyeme.

Apoyo mío, dame fuerzas.

Mi justicia, justifícame.

Mediador mío con el Padre, reconcíliame.

Médico de mi Alma, cúrame.

Divino Niño Jesús

Juez mío, perdóname.

Rey mío, gobiérname.

Santificación mía, santifícame.

Pozo de bondad, perdóname.

Pan vivo del cielo, aliméntame.

Padre del hijo pródigo, recíbeme.

Júbilo de mi Alma, sé mi única felicidad.

Ayuda mía, asísteme.

Imán de amor, atráeme.

Protector mío, defiéndeme.

Esperanza mía, sostenme.

Objeto de mi amor, úneme a ti.

Fuente de mi vida, refréscame.

Mi Divina Víctima, redímeme.

Mi Gloria, glorifícame.

Divino Niño, en ti confío.

 

Fuente: Oración de los sábados, que acompaña la imagen del Divino Niño que se venera en una Parroquia.

Oración al Divino Niño (viernes)

 

Postrado antes tus pies, humildemente, vengo a pedirte dulce Jesús mío, poderte repetir constantemente: Mi buen Niño Jesús, en ti confío.

Si la confianza es prueba de ternura, esta prueba de amor darte yo ansío, aun cuando este sumido en amargura.

Divino Niño Jesús, en ti confío. En las horas más tristes de mi vida, cuando todos me dejen, ¡Oh Dios mío!

Y el alma este presa por la desesperanza, mi buen Jesús, en ti confío.

Aunque sienta venir la desconfianza, y aunque todos me miren con desafío, no será confundida mi esperanza: Divino Niño, en ti confío.

Si contraje contigo santa alianza y te di todo mi amor y mi alberdrío, ¿Cómo ha de ser frustada mi esperanza? Mi buen Niño Jesús, en ti confío.

Y siento una confianza de tal suerte, que sin temor a nada Jesús mío, espero repetir siempre: Divino Niño Jesús, en ti confío.

 

Divino Niño Jesús

 

Fuente: Oración de los viernes, que acompaña la imagen del Divino Niño que se venera en una Parroquia.

Oración al Divino Niño (jueves)

 

¿Porqué te agitas y te confundes por los problemas que te trae la vida? ¿Porqué te centras en los pensamientos que te angustian al querer comprender las cosas que pasan? En lugar de hacer eso, cierra los ojos y dime: “DIVINO NIÑO EN TI CONFÍO”

Déjame controlar todas tus cosas y estas irán mejorando.

Entrégate a mi con absoluta confianza y deja tu futuro en mis manos. Si te entregas totalmente a mi, todas las cosas serán resueltas con tranquilidad, de acuerdo a mis planes. No arruines mis planes tratando de imponer tus ideas, déjame ser tu DIOS y actuar libremente en tu vida.

Solo dime frecuentemente: “DIVINO NIÑO EN TI CONFÍO”

Lo que más te lastima es tratar de razonarlo todo de acuerdo a tus pensamientos, e intentar resolver tus problemas a tu manera. Cuando me digas: “DIVINO NIÑO EN TI CONFÍO”, no seas impaciente.

Déjate curar por mis brazos divinos, no tengas miedo. Yo te amo, pero necesito mis manos libres para poder manifestarte mis bendiciones. No ates mis manos con tus absurdas preocupaciones.

Si ves que las cosas se vuelven peores o más complicads, aún cuando estas orando; mantén tú confianza en mi, cierra los ojos y continua diciendo cada hora: “DIVINO NIÑO EN TI CONFÍO”.

Confía en mi, descansa en mi, entrégate a mi. Yo hago milagros en la medida que tu te abandonas a mi y de acuerdo a la fe que me tienes. Así que no te preocupes, dame todas tus frustaciones y duerme en paz, y siempre dime: “DIVINO NIÑO EN TI CONFÍO”.

Te lo prometo con todo mi amor. JESÚS.

 

Divino Niño Jesús

 

Fuente: Oración de los jueves, que acompaña la imagen del Divino Niño que se venera en una Parroquia.

Devoción al Divino Niño

 

HISTORIA DE LA DEVOCIÓN

 

Comienza la devoción al Divino Niño en Colombia en el año 1907, primero entre los carmelitas y después en la Comunidad Salesiana. Fueron tantos los favores concedidos que los devotos agradecidos propagaron la devoción por todas partes.

 

Devoción al Divino Niño

 

Citamos el testimonio del milagro del 1915, reconocido por el obispo:

 

Mi hija María de 18 años venía padeciendo terribles dolores de reumatismo. Eran tan grandes los dolores que padecía y tan devastadora la inmovilidad que el reumatismo le estaba produciendo, que viéndola ya en peligro de muerte llamamos al sacerdote que la confesó y le administró el viático y la extremaunción.

No podía hacer el menor movimiento de pies o de manos sin sentir agudísimos dolores. Los medicamentos de los médicos no le producían ninguna mejoría. Uno de los mejores médicos de la ciudad venía cada día a visitarla, pero los ataques reumáticos eran cada día más fuertes y le daban unas convulsiones que la dejaban medio muerta.

El 10 de noviembre del año pasado cuando en uno de los terribles ataques creí que se moría, al ver que recobraba otra vez el habla, se me ocurrió una idea: corrí a mi habitación y me traje una imagencita del Divino Niño que nosotros veneramos con mucho cariño, y acercándome a la enferma le dije: “Hija, Nuestro Señor hizo la promesa de que si le pedimos por los méritos de su infancia, nuestra oración será escuchada. Pidámosle por los méritos de sus 12 primeros años de vida, si te conviene para la salud del alma, te conceda la salud del cuerpo. Dále un beso a la imagen del Divino Niño y la colocamos luego junto a los pies que tanto te duelen”.

Ella besó amorosamente al queridísimo Niño Jesús y luego colocamos la imagen en lecho, junto a la enferma y rezamos con toda fe.

Pasada una hora, de pronto mi hija gritó entusiasmada: “Papá, papá, estoy curada”. Y para demostrarme que si era verdad, movía los brazos y los pies en todas direcciones sin sentir el menor dolor (siendo que hasta hacia unos minutos al menor movimiento de un brazo o de un pie daba un grito de dolor). Estaba totalmente curada.

Pronto nos reunimos todos los familiares y emocionados dimos gracias al Milagroso Niño Jesús que hace tales maravillas. Después de once meses mi hija se encuentra muy robusta y sin el más mínimo dolor de reumatismo y recomendamos a las personas necesitadas a que en cualquier angustia, dolor o necesidad invoquen con toda confianza a l Niño Jesús que tanto goza ayudando a los necesitados. El Señor Obispo que nos honra con su amistad y que había venido varias veces a visitar a la enferma, atestigua también este milagro que los médicos no han logrado explicar.

Certificamos que esta declaración es verdadera, firmado: Heladio, Obispo de Cali. Firmado, con inmensa gratitud al Niño Jesús: Manuel Sinisterra. Cali 1916.

 

Fuente: http://www.corazones.org (Página web de evangelización católica perteneciente a las Siervas de los Corazones Traspasados de Jesús y María)

Oración al Divino Niño (miércoles)

 

 

Divino Niño,

Dios de mi corazón y modelo de mi conducta,

estate siempre conmigo para separarme del mal

y hacerme semejante a Ti,

haciendo que crezca en sabiduría y gracia

delante de Dios y de los hombres.

 

¡Oh dulce y pequeño Divino Niño,

yo te amaré siempre con todo mi corazón!

Divino Niño, Bendícenos

Divino Niño, Escúchanos

Divino Niño, Óyenos.

Amén.

Divino Niño Jesús

Fuente: Oración de los miércoles, que acompaña la imagen del Divino Niño que se venera en una Parroquia.

Oración al Divino Niño (martes)

 

¡Bendíceme Divino Niño Jesús!

Y ruega por mi, sin cesar.

Aleja de mí el pecado hoy y en todo momento.

Si tropiezo, tiende tú mano hacia mi.

Si cien veces caigo, cien veces levántame.

Si yo te olvido, tú no te olvides de mí.

Si me dejas Divino Niño, ¿Qué será de mí?

En los peligros, asísteme.

Quiero siempre vivir y morir bajo tu mano.

Quiero que mi vida te haga sonreír.

Mírame con compasión, ¡No me dejes Jesús mío!

Y, al final, recíbeme y llévame junto a Ti.

Divino Niño Jesús,

Que tu bendición nos acompañe siempre.

Amén.

Divino Niño Jesús

Fuente: Oración de los martes, que acompaña la imagen del Divino Niño que se venera en una Parroquia.