Mi retiro de sanación interior

 

Hola queridos lectores. Les cuento que recién llego de un retiro espiritual de todo el día de duración, en esta ocasión el tema fué la sanación interior. Me gustaría compartir con ustedes mi experiencia y los frutos que Dios me regaló en este hermoso encuentro de oración.

 

Ya al entrar al retiro Dios se manifestó en la acción de una Hermana, que estaba esperando entrar en la sala de oración abrazada al Santísimo Sacramento. Era tan fuera de lo común esa imagen que me llegó al corazón. Porque ella estaba abrazando al Santísimo de una forma tan tierna, tan protectora… que llenó mi corazón de admiración realmente.

 

Luego al entrar al salón compartimos una contemplación sobre la Pasión de Cristo, proyectando imágenes sobre la pared de enfrente, todos inclinados, arrodillados, con los brazos alzados y con los ojos cerrados en profunda actitud de adoración. Recibimos la visita del Santísimo Sacramento en manos de la Hermana que les conté recién. Tuve la dicha de poner tocarlo durante mi oración, y en se momento me sentí como la hemorroisa que tocó el manto de Jesús para ser sanada con Su Poder.

 

Sanación interior

 

Al mediodía compartimos un rico almuerzo entre todos, nos presentamos y decíamos qué fuimos a pedir que Dios sane en ese día. Luego tuvimos un momento de oración personal en donde nos dieron una cita bíblica distinta a cada uno para reflexionar. A mi me tocó una cita sobre la curación de Jesús a un sordomudo. Y esa cita me movió a imitar la fe de esa persona que sin dudar le pidió a Jesús que lo sanara porque estaba seguro que para Dios nada es imposible. Que hermoso gesto para imitar, verdad?

 

Luego nos dieron una enseñanza muy útil acerca de la oración de sanación. Aprendí que hay tres tipos: sanación interior, sanación física y liberación. Y durante el resto del día experimentamos cada una de estas tres oraciones participando entre todos. Para finalmente culminar con una maravillosa Misa donde recibimos a Jesús Sacramentado en nuestro corazón, comulgando bajo las dos especies: pan y vino. Fue realmente una bendición.

 

Alabo a Dios por este día. Le doy gracias por permitirme asistir a tan bello encuentro y poder pasar un día sola con El y con mis hermanos de fe.

 

Autora: Marilyn