Vencer la timidez

Hola queridos lectores, cómo han estado?

Te invito a dejar tu comentario, mencionando sobre qué tema te gustaría leer. Recuerda dejar tu nombre como quieres que aparezca en el articulo del cual seras mi fuente inspiradora.

Comenzamos este 2019 con el comentario de Cele:

“Si te parece bien, a mí me gustaría conocer tu opinión sobre cómo vencer la timidez para hacer el bien. Para mí que es una cuestión de práctica, ¿vos qué pensás? Sé que mucho tendrá que ver la personalidad de cada uno, pero a veces uno se queda algo retraído, porque tiene miedo de “imponer” su ayuda, o qué sé yo, esto siempre considerando que sean personas que uno no conoce. Por lo pronto te puedo decir que a mí me llena de alegría cada situación en la que algún desconocido me dio su buen ejemplo dándome su ayuda, de manera absolutamente espontánea. Pero es muy curioso, a mí se me genera como cierta inquietud al intentar acercarme al otro, más que nada porque no quiero quedar irrespetuosa. Qué sé yo, ¡me encantaría que sepan que lo hago con la mejor intención! “

Nos preguntamos cómo vencer la timidez para hacer el bien. ¿Cómo podemos ayudar al prójimo sin ser inoportunos o entrometidos? Pues bien, creo que primero es importante analizar la situación en la cual quisiéramos ayudar. Teniendo en cuenta la/as personas involucradas. Y qué consecuencias podría tener en nuestra persona, cuidando nuestra seguridad e integridad.

Por ejemplo, en mi país, Argentina, desgraciadamente hay mucha inseguridad. No quiero decir que siempre que vayamos a ayudar a alguien desconocido estemos con miedo que nos va a ocurrir algo malo. Pero es muy importante analizar la zona y el entorno donde te encuentras. Y si hay personas a las cuales puedas recurrir inmediatamente de tener algún inconveniente.

Ahora hablando de cuestiones mas cotidianas. Como ser quizás querer ayudar en una situación difícil a un compañero de escuela, de universidad, del trabajo. Aunque no conozcamos muy bien a esa persona. En ese caso, recomiendo ponernos en oración. Solo basta el deseo de corazón de querer ser instrumento de Dios para poder extender Su Amor al prójimo. El Señor iluminará tu voluntad y tu entendimiento y te mostrará la mejor y mas adecuada forma para poder asistir en esa ocasión.

Por otro lado, siempre tendremos presente que contamos con la asistencia y protección de nuestro ángel guardián. Recuerdo ocasiones en donde por la inocencia de ser una niña tan buena e ingenua, me encontré en situaciones que podían ser peligrosas para mi integridad física. Y realmente sentí la protección de mi ángel guardián y de nuestro Señor a través suyo.

Volviendo al tema, los animo a expresar su generosidad, solidaridad, bondad en aquellos lugares y situaciones donde su corazón les indique necesario y adecuado.

Y en el caso que esa persona lo tome a mal, que es lo peor que puede pasar? que se ofenda? que responda con enojo? Pues bien, el recurso del habla nos los ha dado el Señor para que podamos utilizarlo en estas ocasiones también. Encuentra el momento adecuado para poder decirle a esa persona que no era tu intención incomodarla ni ponerla en ninguna situación de malestar. Que lo que querías era ayudarla, asistirla, con la mejor de las intenciones. Discúlpate si es necesario. Casi siempre, todas las personas responden de muy buen modo cuando observan que la ofensa que ellos han interpretado no es mal que un malentendido.

En conclusión, seamos luz en el mundo. Seres generosos, solidarios, que podamos transmitir amor y bondad con nuestras palabras y acciones. Ese es el verdadero sentido de la vida. Sé el cambio que quieres ver en el mundo!

Los quiero! Abrazo enorme!

La autora: Marilyn . Inspirada en el comentario de Cele 🙂

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