Salmo 91: Dios te cuida y te proteje

En el salmo 90 Dios nos recuerda que Él nos proteje, cuida y acompaña:

“Aunque caigan mil hombres a tu lado y diez mil, a tu derecha, tú estarás fuera de peligro: su lealtad será tu escudo y armadura.” (7)

“Pues, si mi nombre acogió, lo libraré, lo protegeré, pues mi Nombre conoció. Si me invoca, yo le responderé, y en la angustia estaré junto a él“. (14-15)

En momentos de angustia o enfermedad,  Dios está con nosotros. Nos acompaña, nos cuida, nos escucha y responde a nuestras plegarias. Entonces, no debemos apoyarnos excesivamente en alguna persona para que nos anime y nos dé tranquilidad. Tenemos a Dios, Él es nuestro mejor amigo. Él nos conoce como nadie más. Él nos ama con un amor tan grande y misericordioso que ninguna persona es capaz de dar.

En momentos de dolor, apóyate en el Señor. Nunca estamos solos, porque tenemos su compañía. Si no tienes amigos, familia o personas que te demuestren amor, no desesperes, lo tienes al Señor. Y Él está vivo, Su presencia es tangible, es real. Si lo llamas, pudes sentir la suave brisa cálida del Espíritu Santo entrar a tu corazón y darte paz. Puedes experimentar la presencia de Dios Padre tomándote en sus brazos, derramando infinito amor por ti. Y puedes experimentar la prescencia de Jesús, al lado tuyo, tomándote entre sus brazos, fundiédote en su amor con su abrazo, tan hermoso, su mirada en tus ojos se fijan,  ese amor tan puro, tan misericordioso, nos ama tanto Jesús! Dios Trino es tan maravilloso!!!

Entonces, ¿Por qué a veces te sientes solo? ¿Por qué no buscas el apoyo en Dios? Él siempre te acompaña y te cuida!

Autora: Marilyn. Dibujo: Fano

Estamos en Cuaresma: ¿qué es eso?

 

Son los 40 días anteriores a la Pascua. Tiempo de reflexion, de purificación para renacer como hombres y mujeres nuevos junto al Señor.

 

Somos comunidad. Juntos caminamos en este tiempo de Cuaresma hacia Jesús. Juntos nos cuidaremos en esta ruta, porque el amor es nuestra seña. Juntos nos ayudaremos con el ayuno que Dios quiere (la misericordia),  la limosna (el compartir) y la oración (la unión de corazones con el Señor). Juntos y con la proximidad del Espíritu, tan discreto y tan buen acompañante.

 

 

Si las fuerzas decaen, ya vemos dónde está la gasolinera: ayuno, limosna y oración. Tan sencillo y, a veces, cómo nos desesperamos en el camino.

Nos encontraremos con baches y con dificultades. Tropezaremos en la piedra (¿cuántas veces?). No importa. El perdón de Dios es más grande que nuestras caídas y torpezas.

¡Qué tiempo tan espléndido para hacerlo realmente en comunión! Preocupados unos por otros, sin individualismos, teniendo una mirada más amplia que la propia. La Cruz será nuestra señal y nos guiará. Tomar la cruz, cargar con ella, asumirla, llevarla con alegría.

Cuaresma, tiempo de solidaridad. Y, al final, Cristo Resucitado, que vence al pecado y a la muerte. Hacia Él caminamos. ¡Buena ruta, hermanos!

 

Fuente: pág web de evangelización para niños. http://blogs.21rs.es/kamiano

¿Qué le pedimos al Señor?

Dios es nuestro Padre Celestial, y como sus  hijos, le pedimos cosas.

Él es como un buen padre terrenal,  sabe lo que nos va a hacer bien o lo que necesitamos mejor que nosotros. Si nosotros somos pequeños y queremos una bicicleta pero nuestro padre sabe que para nosotros es mejor un triciclo, él nos dará eso, y seguramente nosotros lloraremos y nos enojaremos con él porque no nos dió lo que le estamos pidiendo con tanta insistencia.

 

Dios NO nos dará siempre lo que pedimos o en la forma en que se lo pedimos, pues no sabemos lo que nos conviene. Pero nos dará espíritu santo, es decir, una visión más clara de su voluntad y al mismo tiempo ánimo para cumplirla. (Explicación en la Biblia para Lc 11, 1-11)

 

Él sabe mucho mejor que nosotros lo que nos va a hacer bien, lo que necesitamos. Debemos seguir orando con instistencia, debemos seguir pidiendo lo que consideramos que será para la gloria del Señor. Que en nuestra vida se haga Su Voluntad y no la nuestra.

 

“El hombre se cansa de la oración, pero si persevera y no se desanima, depondrá pococ a poco la soberbia hasta que, agotado y vencido, consiga mucho más de lo que hubiera podido desear (Explicación en la Biblia para Lc 11, 1-11)

Bautismo de Jesús

La fiesta del Bautismo de Jesús se celebra el primer domingo después de la Epifanía o día de los Reyes Magos. Litúrgicamente, el tiempo de Navidad termina con la fiesta del bautismo de Jesús. Al bautizarse Jesús  comienza su vida pública al servicio del Proyecto de Dios. Toda su existencia fue un proyecto de bien, de vida y de salvación para el pueblo de Dios.

 

 

Mateo 3, 13-17: Estando Juan Bautista bautizando en el río Jordán se presentó Jesús para ser bautizado por él. Pero éste se resiste diciendo: “Soy yo quien necesita ser bautizado por ti, ¿cómo vienes tú a mí?” (Mt)

 

¿Qué sucede cuando se sumerge Jesús?
Cuando Jesús entra en las aguas y Juan baña su cabeza, son sumergidos todos los pecados de los hombres. Las aguas limpian el cuerpo, y por eso son tomadas como símbolo de la limpieza de las almas que se arrepienten ante Dios de sus pecados.

 

Dios se manifiesta. Al salir Jesús del agua sucede el gran acontecimiento:  “Inmediatamente después de ser bautizado, Jesús salió del agua; y he aquí que se le abrieron los Cielos, y vio al Espíritu de Dios que descendía en forma de paloma y venía sobre él. Y una voz del Cielo que decía: Este es mi Hijo, el amado, en quien me he complacido” (Mt).

 

Como bautizados tenemos que tomar conciencia que tenemos la misma misión de Jesús: hacer el bien e ir ayudando a liberar a los que se encuentran prisioneros de sus vicios y esclavitudes. Dando a conocer el amor de Dios.

Reyes Magos

LA HISTORIA: (Mt 2, 1-12)

Jesús había nacido en Belén de Judá durante el reinado de Herodes. Unos Magos que venían de Oriente llegaron a Jerusalén preguntando: “¿Dónde está el rey de los judíos recién nacido? Porque hemos visto su estrella en el Oriente y venimos a adorarlo.”

(..) los Magos se pusieron en camino; fíjense. la estrella que habían visto en el Oriente iba delante de ellos, hasta que se detuvo sobre el lugar donde estaba el niño.

¡Qué alegría más grande: habían visto otra vez la estrella! Al entrar a la casa vieron al niño con María, su madre; se arrodillaron y le adoraron. Abrieron después sus cofres y le ofrecieron sus regalos de oro, incienso y mirra.

 

¿QUIENES ERAN LOS REYES MAGOS?

Los Magos eran sacerdotes muy respetados de la religión de Zoroastro, que también eran astrólogos y adivinos.  Igualmente sabemos que ellos llegaron a ser cristianos muy santos.

En este relato los magos representan a las otras religiones que no son las de la Biblia.  Así pues, mientras los sacerdotes de los judíos, jefes del pueblo de Dios, no reciben aviso del nacimiento de Jesús, Dios lo participa a algunos de su pueblo. Esta lección vale para todos los tiempos: Jesús es el Salvador de todos los hombres y no solamente de los que se ubican en su Iglesia.

 

¿QUÉ CELEBRAMOS?

Celebramos el amor de Dios que se revela a todos los hombres. Dios quiere la felicidad del mundo entero. Él ama a cada uno de los hombres, y ha venido a salvar a todos los hombres.

 

SIGNIFICADO DE LOS REGALOS

Los magos también demostraron que dar regalos es una parte normal de la alabanza. Su regalo del oro honoró a Jesús como rey. Su regalo del incienso honoró a Jesús como Dios. Y su regalo de la mirra honró el regalo que Jesús eventualmente nos daría a nosotros, dando su vida para salvarnos.

Hagamos como los Reyes Magos. Caminemos en busqueda de esa luz, que es Jesús, que iluminará nuestros corazones. Y seamos como esa estrella, que conduzca a los demás hacia Dios.

La Eucaristía

La Cena del Señor (Lc 22,14-20)

“Llegada la hora, Jesús se sentó a la mesa con los apóstoles y les dijo: Yo tenía gran deseo de comer esta Pascua con ustedes antes de padecer. Porque les digo que ya no volveré a comer hasta que sea la nueva Pascua en el Reino de Dios.”

“Después tomó pan y, dando gracias, lo partió y se lo dio diciendo: Esto es mi cuerpo, que es entregado por ustedes. Hagan esto en memoria mía. Hizo lo mismo con la copa después de cenar, diciendo: Esta copa es la alianza nueva sellada con mi sangre, que es derramada por ustedes

En el corazón de la celebración de la Eucaristía se encuentran el pan y el vino que por las palabras de Cristo y por la invocación del Espíritu Santo, se convierten en el Cuerpo y la Sangre de Cristo.

La Liturgia de la Eucaristía comprende dos grandes momentos que forman una unidad básica:

  • La Liturgia de la Palabra, con las lecturas, la homilía y la oración universal.
  • La Liturgia eucarística, con la presentación del pan y del vino, la acción de gracias y la comunión.

Se llama “Comunión” porque por este sacramento nos unimos a Cristo que nos hace partícipes de su Cuerpo y de su Sangre para formar un solo cuerpo.

El culto de la Eucaristía: En la Liturgia de la Misa expresamos nuestra fe en la presencia real de Cristo bajo las especies de pan y de vino, entre otras maneras, arrodillándonos o inclinándonos profundamente en señal de adoración al Señor. Por la actitud corporal (gestos, vestido) se manifiesta el respeto, la solemnidad, el gozo de ese momento en que Cristo se hace nuestro huesped.

Así, cada uno de nosotros, participando en la Eucaristía, alimentándonos de esas especies, unimos nuestra oración a la de Cristo, para que nuestra vida no se pierda, y no obstante nuestra debilidad, se vea totalmente transformada. (Palabras del Papa Benedicto XVI , durante la Audiencia General, en la Sala Pablo VI, el día 11 de enero de 2012)

El Señor nos dirige una invitación urgente a recibirlo en el Sacramento de la Eucaristía: “En verdad les digo que si no comen la carne del Hijo del Hombre y no beben su sangre, no tienen vida en ustedes” (Jn 6, 53)

San Cirilo declara: “No te preguntes si esto es verdad, sino acoge más bien con fe las palabras del Señor, porque Él, que es la Verdad, no miente”

Fuente: Libro CATIC: Catecismo de la Iglesia Católica, 1322 al 1419.

Mensaje navideño del Papa

A continuación, extractos del mensaje navideño del Papa, Benedicto XVI, con motivo de la Navidad. En la cual, nos agradece y felicita también a nosotros porque somos colaboradores de la Iglesia y transmitimos el mensaje de Dios. Y también manifiesta las cinco caracteristicas de un modo nuevo de ser cristiano, una forma rejuvenecida que surge a partir de la experiencia de la Jornada Mundial de la Juventud.

 

DISCURSO DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI A LA CURIA ROMANA CON MOTIVO DE LAS FELICITACIONES DE NAVIDAD.

Sala Clementina. Jueves 22 de diciembre de 2011.

Plaza de San Pedro del Vaticano durante el tradicional Mensaje de Navidad

Esta es para mí una ocasión no sólo para expresar mi felicitación personal, sino también para manifestar a cada uno de vosotros mi agradecimiento y el de la Iglesia por vuestro generoso servicio; os ruego que lo transmitáis también a todos los colaboradores de nuestra gran familia.

Todos estamos comprometidos en que el anuncio que los ángeles proclamaron en la noche de Belén, «Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad» (Lc 2,14), resuene en toda la tierra para llevar gozo y esperanza.

¿Dónde está la fuerza que lleva hacia lo alto nuestra voluntad? Estas son preguntas a las que debe responder nuestro anuncio del Evangelio, la nueva evangelización, para que el mensaje llegue a ser acontecimiento, el anuncio se convierta en vida.

 

El Papa Benedicto XVI saluda a las miles de personas reunidas en la Plaza de San Pedro del Vaticano durante el tradicional Mensaje de Navidad

Cada vez con más claridad se perfila en las Jornadas Mundiales de la Juventud UN MODO NUEVO, REJUVENECIDO, DE SER CRISTIANO, que quisiera intentar caracterizar en cinco puntos.

 

1. La universalidad de la Iglesia. Hay una nueva experiencia de la catolicidad. Hablamos lenguas diversas y tenemos diferentes hábitos de vida, diferentes formas culturales y, sin embargo, nos encontramos de inmediato unidos, juntos como una gran familia. Nuestras oraciones son las mismas.. El hecho de que todos los seres humanos sean hermanos y hermanas no es sólo una idea, sino que aquí se convierte en una experiencia real y común que produce alegría.

 

2. Hacer el bien es algo hermoso, es hermoso ser para los demás. Sólo se necesita atreverse a dar el salto. Hay un modo nuevo de vivir el ser hombres, el ser cristianos. Todo eso ha estado precedido por el encuentro con Jesucristo, un encuentro que enciende en nosotros el amor por Dios y por los demás, y nos libera de la búsqueda de nuestro propio «yo». Una oración atribuida a san Francisco Javier dice: «Hago el bien no porque a cambio entraré en el cielo y ni siquiera porque, de lo contrario, me podrías enviar al infierno. Lo hago porque Tú eres Tú, mi Rey y mi Señor».

 

3. La adoración. Es ante todo un acto de fe. Dios no es una hipótesis cualquiera, Él está allí. Y si él está presente, yo me inclino ante él. Entonces, razón, voluntad y corazón se abren hacia él, a partir de él.

 

4. El Sacramento de la Penitencia. Reconocemos que tenemos continuamente necesidad de perdón. Mi alma se mancha una y otra vez por esta fuerza de gravedad que hay en mí, que me atrae hacia abajo. Por eso necesitamos la humildad que siempre pide de nuevo perdón a Dios; que se deja purificar y que despierta en nosotros la fuerza contraria, la fuerza positiva del Creador, que nos atrae hacia lo alto.

 

5. La alegría. Lo decisivo es la certeza que proviene de la fe: yo soy amado. Tengo un cometido en la historia. Soy aceptado, soy querido. Quien no es amado ni siquiera puede amarse a sí mismo. Sólo si Dios me acoge, y estoy seguro de ello, sabré definitivamente: «Es bueno que yo exista». Es bueno ser una persona humana. Allí donde falta la percepción del hombre de ser acogido por parte de Dios, de ser amado por él, la pregunta sobre si es verdaderamente bueno existir como persona humana, ya no encuentra respuesta alguna. Sólo la fe me da la certeza: «Es bueno que yo exista». Es bueno existir como persona humana, incluso en tiempos difíciles. La fe alegra desde dentro.

 

Árbol de Navidad y Pesebre, en el Vaticano.

Por último, quisiera agradecer de corazón a todos vosotros por el apoyo para llevar adelante la misión que el Señor nos ha confiado como testigos de su verdad, y os deseo a todos la alegría que Dios, en la encarnación de su Hijo, nos ha querido dar. Feliz Navidad a todos vosotros. Gracias.

 

Fuente: http://www.vatican.va (Página web oficial de la Santa Sede)

Qué hacer en Navidad…

 

En el día de Navidad debemos recordar que es el día de celebración del nacimiento de Jesús. Y como tal, Él debe ser el centro de este día especial. Él debe ser el invitado de honor. Es decir, no debemos centrar toda nuestra atención en los regalos, las comidas, la ropa de fiesta y demás sino recordar que es un día especial para la fe.

¿Cómo hago para centrar mi atención en Jesús?

Lo invitamos a nuestra casa mediante la oración, teniéndolo en nuestro pensamiento, y meditando las lecturas bíblicas sobre su nacimiento. Pensando y sintiendo el gran amor que nos tiene Dios, tanto que envío a su Hijo para la salvación del mundo. Dios nos ama tanto que Jesús dio la vida por nosotros para liberarnos de nuestros pecados. Por supuesto, ese es el inicio, luego nosotros somos responsables de nuestro destino, somos libres para elegir estar en Su Amor o lejos de Él.

 

¿Jesús es sólo una historia o  puede estar presente en mi vida?

Jesús está tan vivo como antes, no es una mera historia o relato bíblico. Él está presente, allí al lado tuyo, sólo tienes que llamarlo, desear realmente que venga a tu lado y sentir su presencia.

Invoca al Espíritu Santo y por medio de Él recibirás el Amor eterno y misericordioso de Dios. Sentirás la presencia de Jesús a tu lado.

 

María aceptó la Voluntad de Dios, ¿Cómo puedo hacerlo yo también?

Él es nuestro hermano, nuestro amigo, es nuestro guía. Quiere estar presente en tu vida, Él solo espera que le digas “Si”. Así como María dijo “Si” cuando el ángel le dijo que ella concebiría por obra y gracia del Espíritu Santo al Hijo de Dios. Ella en una actitud de obediencia y amor, aceptó la Voluntad de Dios.

La Voluntad de Dios es que seas feliz, Él nunca te va a pedir algo que no te haga feliz o que te haga mal. Él no te fuerza, te lo pide, y tú eliges si lo sigues o no. Eres libre, y eso es muy preciado para Dios, Él respeta tu libertad.

¡Cuánto amor nos tiene Dios! Tanto que respeta nuestra libertad, y eso que nosotros somos creaciones de Él, en verdad nosotros le pertenecemos, Él es dueño de nuestra vida y de todo lo que tenemos. Que pequeños somos a la luz del Señor. Y con cuánto amor nos trata!

 

¿Qué tengo que hacer para sentir más plenamente el amor de Dios?

Prueba! Sólo tienes que abrir tu corazón para sentir el amor y la presencia de Dios en tu vida. Invoca al Espíritu Santo con un simple “Ven, Espíritu Santo”. Compórtate de forma digna de ser vista por nuestro Padre Celestial. Guía tu vida hacia el cumplimiento de Su Voluntad. Abre tu mente para no dejarte oscurecer por razonamientos lógicos inútiles cuestiones académicas que no son importantes. Hoy lo importante es celebrar el nacimiento de Jesús, nuestro Salvador. Y orar para que Dios se manifieste en nuestra vida de modo tal que cambiemos nuestro comportamiento, que cambiemos nuestros pensamientos impuros y nuestra actitud negativa ante la vida.

 

¡Qué valiosa es nuestra vida! Tanto que Jesús dio la vida por nosotros.

Valora tu vida, valora tu existencia, valora tu ganas de mejorar, Dios te ayudará, sólo tienes que buscarlo y pedírselo. Lo verás.

 

Autora: Marilyn

Navidad

¿QUÉ CELEBRAMOS?

La Navidad es un tiempo de alegría y celebración. Es una de las fiestas más importantes de la Iglesia, se celebra el día 25 de diciembre. La palabra “navidad” en latín significa “nacimiento”.

Celebramos el nacimiento de Jesús, Hijo unigénito de Dios, imagen perfecta del Padre, lleno de gracia y de verdad. En Él, Dios nos mostró su rostro humano, para salvarnos y amarnos desde la tierra.

¿QUÉ NOS ENSEÑA LA NAVIDAD?

María nos enseña a ser humildes, a creer en Dios, aceptar Su voluntad y obedecerlo. Nos enseña a vivir cerca de Él por medio de la oración .

José nos enseña a escuchar y confiar en Dios y hacer lo que Él nos diga en nuestra vida, aunque no lo entendamos.

Jesús nos enseña la sencillez. A Dios le gusta que seamos sencillos, que no nos importen tanto las cosas materiales. Jesús, a pesar de ser el Salvador del mundo, nació en la pobreza.

Los pastores nos enseñan que la verdadera alegría es la que viene de Dios. Ellos tenían un corazón que supo alegrarse con el gran acontecimiento del nacimiento de Jesús.

Autora: Marilyn. Fuente: catholic.net

Oración para vencer las pruebas

ORACION A SAN EXPEDITO  para vencer las pruebas

¡Señor Jesús acudo a tu auxilio!
¡Virgen Santísima socórreme!

San Expedito, tú que lleno de valor
abriste tu corazón a la gracia de Dios
y no te dejaste llevar por la tentación
de postergar tu entrega,
ayúdame a no dejar para mañana
lo que debo hacer hoy
por amor a Cristo.

Ayúdame desde el cielo a renunciar
a todo vicio y tentación
con el poder que Jesús me da.
Que sea yo diligente, valiente y disciplinado
al servicio del Señor,
y no me acobarde ante las pruebas.
Tú que eres el santo de las causas urgentes,
te presento mi necesidad (decir la intención).

Sobre todo te pido que intercedas por mi
para que persevere en la fe,
y así llegue al gozo del cielo con Cristo,
con la Virgen María, los ángeles y los santos.

Amén.