Oración de liberación de influencia demoníaca

Del libro Exorcística, México 2008, suplemento del tratado Summa Daemoniaca, autor Padre José Antonio Fortea, exorcista español.

 

Hay que recordar que no hay oraciones más poderosas que otras. Toda oración va dirigida a Dios. Usted no necesita oraciones especiales como si el poder residiera en la fórmula y no es su propia fe y amor al que es su Padre. Aclarado lo cual se propone esta oración para que cada día la pueda hacer la persona que sufre la influencia.

 

 

Señor, Dios todopoderoso,

misericordioso y omnipotente,

Padre, Hijo y Espíritu Santo,

expulsa de mi toda influencia de los espíritus malignos.

Padre, en el nombre de Cristo te pido que rompas

toda cadena que los demonios tengan sobre mi.

Derrama sobre mi la preciosísima sangre de tu Hijo.

Que su sangre inmaculada y redentora

quebrante toda atadura sobre mi cuerpo y mi mente.

Todo esto te lo pido por intercesión de la Santísima Virgen María.

San Miguel arcángel, intercede, ven en mi ayuda. Amen.

¿Cómo liberarse de la influencia demoníaca?

CONSEJOS PASTORALES PARA LAS PERSONAS QUE PADEZCAN ALGUNA INFLUENCIA DEMONÍACA.

Del libro Exorcística, México 2008, suplemento del tratado Summa Daemoniaca, autor Padre José Antonio Fortea, exorcista español.

Sufra o no sufra esa influencia, la persona puede seguir los consejos que aparecen en estas páginas. Pues no hay otro remedio para la influencia que el que aquí se explica. Y si la persona no sufre influencia no le vendrá mal seguir fielmente éstos consejos.

 

¿QUÉ ES ESA INFLUENCIA?

La influencia puede ejercerse sobre el cuerpo (enfermedades), sobre la mente, sobre las emociones o sobre la voluntad. La influencia sobre la voluntad es al modo de una tentación fortísima. La voluntad siempre es libre y uno puede resistir una y otra vez ésta tentación intensa.

La influencia puede ser sobre el cuerpo provocando determinadas enfermedades corporales. O sobre la mente, provocando una influencia del demonio sobre las potencias del alma induciendo de forma obsesiva a determinados vicios o pensamientos obsesivos.

Es necesario saber que destruir una influencia demoníaca es como una lucha, hay que resistir, hay que esforzarse. Hay casos de influencia que acaban en minutos  y otros por los que hay que orar durante años.

¿QUÉ DEBO HACER PARA LIBERARME?

Dios permite las cruces en este mundo, para el bien de nuestra alma. La influencia demoníaca es permitida para que usted encuentre a Dios y lo ame más. Usted todavía no ha sido liberado de su influencia porque tiene más cosas que aprender y aspectos de su vida que todavía tiene que mejorar. Cuando ese proceso  toque a su fin, su influencia acabará.

 

Encomiéndese con confianza de hijo a su Madre la Santísima Virgen María.

 

Recuerde que Dios es su Padre y que lo ama como si usted fuera su único hijo sobre este mundo. Dios no se olvida de usted ni un solo minuto. Observa todos sus sufrimientos y algún día lo consolará de ellos. La liberación es siempre un milagro de Dios.

 

Usar los remedios espirituales no significa abandonar los remedios corporales. No desobedezca a su médico. Usted es cuerpo y alma, las medicinas del medico actuarán sobre el cuerpo, las del sacerdote sobre el alma. Por eso no abandone sus citas con el psicólogo o psiquiatra sin comunicárselo al sacerdote.

 

Lo primero de todo que debe entender el que padece una influencia es que el remedio más importante para su problema es que el Reino de los Cielos penetre en su corazón. Para esto es necesario conocer más el mensaje y anuncio de Nuestro Redentor Jesús de Nazaret. Para lo cual nada mejor que leer cada día una parte del Evangelio.

 

También es muy bueno orar a Dios a través de los Salmos, leyéndolos y meditándolos con frecuencia. En su aflicción, puede meditar los Salmos 22 (acerca del justo abandonado) o el Salmo 25 (que es una súplica y alabanza del justo a su Señor). Pero especialmente, el Salmo 23: “El Señor es mi Pastor, nada me falta, en verdes praderas me hace recostar.”

 


Creer en Dios supone creer en su Único Hijo, Jesucristo. Creer en Jesús supone creer en la única religión verdadera: la Santa Iglesia Católica. Hay que ponerse en paz con Dios, tener fe y obedecer los Mandamientos de Dios.

 

Para los casos de influencia, la persona tiene que recibir oración de liberación. Bien sea hecha por el sacerdote para que le libere de esa influencia, bien sea por un grupo de laicos que oren por él. Siempre es preferible la oración comunitaria a la de una sola persona, pues el poder de la oración se suma.

 

Es necesario pedir perdón de los pecados, a Dios y después confesarse con un sacerdote. Si usted oculta algo al sacerdote, no será liberado. Si usted no juega limpio, Dios no lo premiará con la liberación. Obedecer a las directrices del sacerdote es importante.

Nunca hay que buscar la solución a esta influencia en brujos, videntes, adivinos o personas con supuestos dones. Ir a ese tipo de personas en busca de consejo ya es un pecado grave. Solo vaya a sacerdotes de la Iglesia Católica. Busque un sacerdote que sea su confesor y Director Espiritual.

 

El dolor de los pecados y el cambio de vida es necesario para acabar con las influencias demoníacas. Sin petición de perdón por los pecados no hay liberación de una influencia demoníaca.

 

Luego hay que llevar una vida cristiana y hacer oración. La oración llena el alma del amor de Dios. Si la persona no ora, no será liberada. Se debe hacer cada día un plan concreto de oración con un horario y tiempo fijado. Como mínimo sugerimos éste plan cada día:

-Leer cinco minutos el Evangelio, meditarlo después diez minutos (mejor si es en una Iglesia delante del sagrario)

-Rezar el rosario (con mucha lentitud y pensando lo que dice)

Es decir, la vida espiritual se fortalece bajo la benéfica y celestial influencia de la Eucaristía, la Virgen y la Biblia.


Escuchar misa y comulgar. Pero comulgar sin haber confesado los pecados graves no sirve de nada, al revés, es contraproducente. Si usted dice que no puede estar rezar o estar en misa porque se siente muy mal, resista. Ente a una Iglesia cuando la vea abierta para saludar al Señor. Trate de pasar tiempo delante del sagrario, allí está Jesús.

 

Ayunos y sacrificios (limosnas, peregrinaciones, ayuda al necesitado, etc) son útiles para la liberación de esa influencia.

 

Hay que perdonar de corazón todos los males que hayamos recibido del prójimo. Si usted cree que alguien le ha provocado esa influencia demoníaca, es necesario que le perdone.

 

Hay personas que tienen miedo de condenarse si mueren con una influencia demoníaca, hay que recordar que si usted está en gracia de Dios no tiene nada que temer. La influencia no actúa en el alma, sólo en el cuerpo o en la mente.

Hay que poner en orden la sexualidad para eliminar la influencia. Si eres joven y sigues practicando el amor libre, el demonio tendrá donde agarrarse y tampoco se logrará expulsar esa influencia. El demonio odia la castidad y la pureza.

 

Arroje de su casa cualquier tipo de amuleto que tenga. Tire a la basura cualquier libro de magia, horóscopo, adivinación o esoterismo que tenga. Postres o discos de grupos de rock satánicos.

 

El agua bendita, las cruces y otros objetos bendecidos son útiles, pero recuerden que ellos no pueden suplir la fe. La fe si puede suplir los objetos bendecidos.

 

El familiar da ánimo, recuerda los buenos propósitos y acompaña en la oración.

 

Y en conclusión, olvídese del demonio y céntrese en Dios!!.

El diablo como un león

“Sean sobrios y estén vigilantes, porque su enemigo, el diablo, ronda como león rugiente buscando a quién devorar. Resístanle firmes en la fe, sabiendo que nuestros hermanos en este mundo se enfrentan con persecuciones semejantes.” (1Ped 5, 8-9)

Fuente: jesusmariasite.org. Texto “Los quadernos 1944” p. 241

El diablo procede como el león. Aprovechando que se ha puesto el sol, gira en torno a nuestras almas. No osa aparecer para asaltarlos mientras el sol está alto en nuestro espíritu. Ruge, pero no asalta. ¿Qué importa si ruge? Deja que ruja de rabia. Quédate bajo el Sol, bajo tu Dios, y no temas ¿Ya no ves el Sol? Más Él existe. Si en una hora de prueba tu vista se niebla y no puedes ver su aspecto, aprende a sentir su calor ¿No sabes que el hielo te mataría si tu Sol estuviera muertopara ti? Si tu espíritu vive, aunque Dios lo haya enceguecido, es porque aún te besa el Sol.

“Me quedo en mi lugar. Aquí, donde me ha dejado, Dios me encontrará porque no cambio la razón de mi fe y de mi amor”

El diablo va rondado en busca del pasaje que le permita extender su garra y aferrar al incauto que está demasiado cerca de la abertura, o sea, de la tentación. O, de lo contrario, espera que salga, como presa voluntariaque se deja atraer por los sentidos. O pone en práctica la insidia más astuta: calla y queda al acecho y el que vive sin estar unido a lo divino , cae en su trampa.

Mientras siga rugiendo, es poco peligroso, pero cuando tras haberse hecho oír, calla, entonces el peligro llega al punto culminante: calla porque ha descubierto nuestro punto débil y nuestras costumbres y ya está listo para arrojarse sobre nosotros.

Vigilar. Si sobre nosotros brilla la luz de Dios, ella nos ilumina y no hace falta nada más. Pero si vives en las tinieblas, permanecer anclados en la fe y no te alejes de ella por ningún motivo ¿Todo te parece muerto y anulado? Decir a nosotros mismos: “No, todo es como antes”. Decirle a Satanás: “No, todo es como antes”.

Cuando el Sol, nuestro Dios, vuelva a brillar sobre nuestras almas victoriosas, que han vencido la atormentada noche, nos quedaremos asombrados al ver la obra liberatoria que el mismo demonio ha cumplido, contra su voluntad, mientras rondaba enfurecido a nuestro alrededor, porque en su furia impotente, al ponernos a la defensiva, ha hecho que las pequeñas imperfecciones, como tiernas hierbas demasiado pisoteadas, murieran definitivamente y que sobre el suelo desnudo descendiera triunfante la luz, para que creciera con más fuerza nuestra flor, nuestro espíritu, creado para vivir en el Cielo.

“Ve en paz. Vuelve a tu cruz y a tus tinieblas, llevando contigo la paz, llevándote el recuerdo de éste sol. Ve. A pesar de que en estas horas, no puedes vernos porque el dolor te enceguece, cree en Mi y en mi Madre”