Domingo de Pascua

¿QUÉ SE CELEBRA? La Resurrección de Cristo, la de derrota del pecado y de la muerte. Celebramos nuestra liberación.

¿QUÉ SENTIDO TIENE?

A los hombres de hoy, atormentados por la náusea, es decir, por la pérdida del sentido de la vida, la cruz les revela el amor de Cristo, que da la vida por nosotros, sus amigos.

Cristo ganó para nosotros la vida eterna, y así toda nuestra vida tiene sentido.

Los cristianos debemos demostrar al mundo nuestra alegría.

 

 

¿QUÉ NOS ENSEÑA?

Nos enseña a vivir el dolor y el sufrimiento de una forma nueva.

Nos enseña a convertir nuestras miserias en “cruz gloriosa”. Cuando nos atenaza el dolor, experimentamos la bienaventuranza (Mt 5, 3-12)

Algunos acusan esto de masoquismo. Pero en realidad Dios quiere que seamos felices: eso es verdad. Aquellas menudencias que nos quitan la felicidad, Dios las creó, no para eso, sino para estimular nuestra capacidad de crecer y santificarnos.

 

ACTITUD ANTE LOS DOLORES DE LA VIDA

Llevar nuestra “cruz” con alegría.

Dios quiere que NO nos duelan las heridas que la vida trae. De cuando en cuando es lógico que nos toque un poco de cruz, como al resto de la gente. La diferencia es que nosotros somos privilegiados, porque a nosotros no nos causa desesperación: simplemente sabemos que durante esta vida algunas veces hay que sufrir un dolor de muelas, o una parálisis o un cancerito cualquiera, pero:

mi dolor, ¿qué me importa, si viene después la felicidad eterna?

 

 

Dibujos de Fano. Fuente: Libro de la Doctrina de la Escuela de espiritualidad cristiana “Comunidad de Convivencias con Dios” Tomo I, parte 3. Editorial Convivencias con Dios. Otra fuente: Portal católico es.catholic.net

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Sábado Santo

 

¿CÓMO ES ÉSTE DÍA?

Es un día de luto porque Cristo descansa en el sepulcro. La característica escencial es la ausencia del Señor, por eso no se celebra Misa.

Es día de recogimiento. La Iglesia guarda silencio, no suena el órgano y no hay cantos. Los fieles rezan en silencio. Y por la noche es la Vigilia Pascual.

 

 

¿QUÉ ES LA VIGILIA PASCUAL?

“Vigilia” es esperar: se está esperando el Domingo de la Resurrección.

Es una noche de vigilia en honor al Señor.  Los fieles sostienen velas encendidas, esperan el retorno de su Señor.

 

¿QUÉ ES EL CIRIO PASCUAL?

Es una vela especial que el sacerdote enciende en la Vigilia Pascual.  Es de tamaño mayor al resto de las velas del Templo.

Representa a Cristo, columna de fuego y de luz que nos guía a través de las tinieblas.

Tiene pintada una cruz en uno de sus lados y el año en curso, junto a las letras griegas “Alfa” y “Omega”, la primera y la última letra del alfabeto griego representa que nada escapa de la redención del Señor, y todo, hombres, cosas y tiempo están bajo su potestad.

 

¿QUÉ SE HACE EN LA IGLESIA ÉSTA NOCHE?

 

  • LITURGIA DE LA LUZ: El mundo conoce bien las tinieblas que lo envuelven, pero el Señor quiere invadirlo todo con oleadas de su luz. En la Iglesia, el sacerdote bendice el fuego y enciende las velas apagadas de los fieles y también el Cirio Pascual, y luego todas las luces de la Iglesia se prenden. “La luz de Cristo, que resucita glorioso, disipe las tinieblas del corazón y del espíritu”.

 

  • LITURGIA DE LA PALABRA: Esta noche la comunidad cristiana se detiene aún más en la proclamación de la Palabra, que es salvación que Dios ofrece a la humanidad. Son nueve lecturas, en vez de las dos o tres habituales. Hay un diálogo entre Dios que habla a su Pueblo (las lecturas) y el Pueblo que responde (Salmos y oraciones).

 

  • LITURGIA BAUTISMAL: Se realiza la renovación de los Sacramentos de la iniciación cristiana (Bautismo y Confirmación). El sacerdote pide a Dios que a través del signo del agua actúe el Espíritu de vida sobre los que renuevan el sacramento del Bautismo o de la Confirmación.

 

  • LA EUCARISTÍA: Es el punto culmine de la Noche Pascual. Es la Eucaristía central de todo el año, más importante que la de Navidad o la del Jueves Santo. Cristo, el Señor Resucitado, nos hace participar de su Cuerpo y de su Sangre, como memorial de su Pascua.

 

Autora: Marilyn. Fuente: Enciclopedia católica http://www.aciprensa.com/Semanasanta/vigilia.htm

Viernes Santo

“¡Así amó Dios al mundo! Le dio al Hijo Único, para que quien cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna”. (Jn 3,16)

El Viernes Santo, recordamos cuando Cristo entregó Su vida en la Cruz por amor. Para redimirnos del pecado original que cometieron Adán y Eva y que se extendió a toda la humanidad condenándonos a vivir alejados de Dios. Tanto nos ama Dios que entregó a Su Hijo para que nosotros nos salvemos, y volvamos a estar en gracia para poder estar en Su presencia.

 

Tan importante fue ese acontecimiento que dividió la historia en dos partes. La Cruz es un antes y un después en la historia.

 

Les confieso que a mi el tema de la Cruz y la muerte de Cristo nunca me gustó, siempre sentí rechazo a este tema por considerarlo muy fuerte, muy sensibilizador de emociones, y lleno de imágenes de dolor y sufrimiento que quería evitar. Pero ahora el Señor me sanó de ese sentimiento y me abrió los ojos para contemplar en la Cruz el gran amor de Dios por nosotros: amor por mí, por vos, por todos.

 

El Señor nos hace contemplar a Cristo en la Cruz, aguantando esos sufrimientos por amor.

Cristo tenía dos naturalezas: la humana y la divina. Era hombre y era Dios. Sufrió como humano también. Todo por amor.

 

 

Cristo en la cruz manifiesta el gran amor de Dios por el mundo.

 

Siempre quise evitar pensar en esto, y buscaba contemplar a Jesús vivo, evangelizando, o incluso como resucitado. Y nunca quise adentrarme en el Misterio de la Cruz, por miedo, por ignorancia, por inmadurez espiritual.

 

Ahora el Señor abre mi corazón y mi entendimiento para no tener miedo de contemplarlo a Cristo en la Cruz. Y en su sufrimiento contemplar el amor que Dios nos tiene. El gran amor que manifiesta en ese momento. Y al mismo tiempo me muestra la sangre de Cristo como medio de purificación. Incluso hay oraciones que evocan la sangre de Cristo para purificar. Nunca las había entendido, ahora las comprendo, en mi lógica humana limitada, el Señor me va enseñando cada vez más sobre Él, sobre Su gran Amor, y en este tiempo en particular, sobre el misterio de la Cruz de Cristo. ¡Gloria a Dios!

 

Autora: Marilyn

¿No puedes estar una hora conmigo?

 

Ésta es la pregunta que nos hace Jesús, hoy jueves Santo a la noche. Momento de Exposición y Adoración del Santísimo Sacramento en las Iglesias. Jesús mismo nos estará esperando en el Altar.

Es la misma pregunta que les hizo a sus discípulos después de la Última Cena, cuando se retiró a orar al Jardín de Getsemaní. (Mt 26, 36-40)

 

BENEFICIOS DE UNA HORA SANTA DE ADORACIÓN EUCARÍSTICA

Toda persona que pasa unahora de adoración ante Jesús en el Sacramento de la Sagrada Eucaristía, desarrolla una relación personal con Jesús y crece en amor y santidad. Un tiempo de silencio con nuestro Señor en la adoración, permite que lo escuchemos y reconozcamos Su Voz cuando nos habla a nuestro corazón.

ENTONCES, ¿QUÉ HAGO?

“Permaneciendo en silencio ante el Santísimo Sacramento, es a Cristo, total y realmente presente, a quien descubrimos, a quien adoramos y con quien estamos en relación”. (Papa Juan Pablo II).

Por medio de la adoración al Santísimo Sacramento expresamos nuestra amistad y nuestro amor a Jesús.

 

¿ES LO MISMO ADORARLO ANTE EL SAGRARIO?

El Sagrario es donde se guarda la Eucaristía en la Iglesia. Hay una lucecita roja para indicarnos el lugar, que es enfrente de los fieles, al lado del Altar .

La diferencia entre pasar un tiempo con Jesús en el Santísimo Sacramento expuesto en la custodia, a pasarlo ante un Sagrario, es la misma diferencia que existe entre conversar con un amigo cara a cara en lugar de hacerlo separados por una puerta cerrada. Ver a Jesús expuesto en la Sagrada Eucaristía es más conducente a la intimidad y a la oración personal.


Queridos lectores: Jesús los invita a estar con Él una hora, junto al Santísimo Sacramento, allí está esperándolos….

 

En vivo, Adoración al Santísimo y predicaciones para jóvenes: http://www.rccmanizales.org/adoracion-al-santisimo/renovacion-en-vivo.html


Jueves Santo: Eucaristía

 

El Jueves Santo se recuerda la última cena de Jesús con sus doce apóstoles, en donde instauró el Sacramento de la Eucaristía. En éste día se invita a los fieles a dedicar un tiempo para adorar al Santísimo Sacramento.

 

¿QUÉ ES LA EUCARISTÍA? ¿Y EL SANTÍSIMO SACRAMENTO?

La Sagrada Eucaristía, el Santísimo Sacramento, es Jesús Mismo.

En la noche del primer Jueves Santo, Jesús nos dio nada menos que el regalo de Su Cuerpo y Su Sangre, el Santísimo Sacramento.

¿QUÉ PASÓ EN LA ÚLTIMA CENA?

 

Jesús instauró el Sacramento de la Eucaristía, cuando tomó el pan y dijo:   “Tomen y coman todos de él, porque esto es mi Cuerpo, que será entregado por ustedes”, y luego tomó el cáliz de vino y dijo: “Tomen y beban todos de él, porque éste es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por ustedes y por muchos para el perdón de los pecados. Hagan esto en conmemoración mía”.

 

¿CÓMO SE LO RECUERDA EN LAS MISAS?

En toda Misa Católica, el pan y el vino “por las palabras de Cristo y la invocación del Espíritu Santo, se convierten en el Cuerpo y la Sangre de Cristo”. A ese importante momento se lo llama “transubstanciación”.

El sacerodote extiende las manos sobre las ofrendas (pan y vino) y dice:

“Bendice y santifica, oh Padre, esta ofrenda, haciéndola perfecta, espiritual y digna de ti, de manera que sea para nosotros Cuerpo y Sangre de tu Hijo amado, Jesucristo, nuestro Señor.” Y luego repite las palabras que pronunció Jesús en la última cena y el sacerdote finaliza diciendo “Este es el sacramento de nuestra fe”. A lo cual nosotros respondemos: “Anunciamos tu muerte,proclamamos tu resurrección.¡Ven, Señor Jesús!”



Seguir a Jesús

 

En el Martes Santo se recuerda cuando Pedro lo negó tres veces a Jesús. Cuando le preguntaron si lo conociá, él respondía que no. Y en realidad él era Su discípulo, pertenecía al circulo de seguidores más íntimo de Jesús.

 

¿NOSOTROS LO NEGAMOS TAMBIÉN?

Con esa lectura, pienso en las veces que nosotros también lo negamos a Jesús. Que quizas por verguenza o porque pensamos que van a creer que somos “raros” hablando de Jesús. Y entonces lo escondemos en nuestro corazón, lo guardamos. Su amor lo retenemos en nosotros, en nuestra oración personal. Y no lo mostramos al mundo. Y nuestra vida no refleja en el exterior que seguimos a Jesús, no lo decimos en el trabajo, en la escuela, en la universidad, con nuestros amigos…

 

 

¿CÓMO?

Al Señor le decimos ¡Si, ayúdame, yo te sigo, quiero ser tu discípulo, yo por Ti lo dejaría todo”. Pero no nos animamos a hablar de Jesús a nuestros amigos. No hablamos de Él,  nuestro mejor amigo, quien está con nosotros en esos momentos de profunda angustia y soledad, cuando nadie está a nuestro lado para hablar, allí está Él. Y nos reconforta con Sus palabras, con su abrazo nos hace sentir seguros y tranquiliza nuestro corazón. Y en Sus brazos podemos descansar y entregar nuestras penas. ¡Y nos sentimos tan aliviados en sus brazos!

 

 

¿QUÉ HACEMOS CUANDO SALIMOS?

Lo negamos, lo ocultamos, finjimos que somos uno más del montón de jóvenes acelerados por el mundo, corriendo de un lado a otro, para estudiar, para trabajar, para comer a los apurones…. Y no nos detenemos a hablar de Jesús, y ese gran amor que ocultamos puede hasta salvar vidas…. Y lo único que nos pide es que lo compartamos… que lo mostremos,,, que no lo ocultemos, ni lo negemos como lo hizo Pedro cuando le preguntaron si conocía a Jesús.

 

 

¿QUÉ RESPONDER?

Que cuando nos pregunten si somos cristianos, si vamos a la Iglesia, si participamos de las Misas, etc. no tengamos verguenza de decir ¡Si, yo voy, porque Jesús me ama, y yo por ese amor vivo!” ¡Por ese amor existo! Cómo voy a esconder eso, si ese amor me hace vivir, si ese amor me sostiene, me alienta, me da fuerza para seguir. Yo sin ese amor no soy nada, no soy nadie, cómo esconder lo que es el sentido de mi vida.

 

Yo, Marilyn, dejo todo para seguirte Jesús.  Dejo las máscaras de la apariencia, de la moda, de la falsa imagen para gradar al resto. Dejo la carga de vivir deprisa. Dejo todo lo que me aleja de ti: actividades, lugares… Y así, liviana, corro a seguirte al tren de la vida que me ofreces.

¿SOY DIFERENTE?

Si seguir a Jesús, porque es el sentido de mi vida, es quien me sostiene, me alienta y me guía y entonces querer mostrárlo a otros jóvenes para que también conozcan Su amor me hace ser diferente…. pues soy diferente!

Y te invito a formar parte del “club de los diferentes”, el club de los seguidores de Jesús!!!

 

Autora: Marilyn. Dibujos de Fano.