Miedo al dolor

 

“Las personas que son débiles espiritualmente tienen mucho temor a debilitarse. Se sienten frágiles, y por eso creen que se pueden desgastar y enfermar por cualquier cosa”

“Además, como están pendientes de cualquier dolor o molestia, cuando comienzan a sentir algo fuera de lugar, le dan demasiada importancia y comienzan a echarle la culpa a los demás, al trabajo, a la vida”

“Eso los lleva a reducir su actividad y sus contactos, a refugiarse en su pequeño mundo, a evitar los esfuerzos. Es como si renunciaran a vivir. Pero así las molestias se les hacen más grandes todavía, porque pasan a ser lo único que existe para ellos.”

“Cuando sentimos que nos está sucediendo algo así, tenemos que buscar la presencia del Todopoderoso, para pedirle que cure ese miedo enfermizo y que nos haga fuertes por dentro.

“La gracia de Dios nos puede llenar de seguridad, el poder del Espíritu nos puede levantar e impulsar mucho más que nuestras fuerzas naturales.”

“Es imposible vivir sin dolores o molestias. Lo importante es no estar demasiado atentos a esas perturbaciones y saber que sólo son una parte de la vida. El dolor no es algo absoluto, no lo es todo. La vida vale la pena también en medio de algunas molestias.”

“De hecho, hay mucha gente sabia que ha aprendido a vivir en paz durante muchos años en medio de dolores y enfermedades. Las personas sabias no permiten que un dolor las limite. Así evitan que la angustia las enferme más todavía, y con esa actitud pueden facilitar la curación.”

“La clave está en dejar de resistirse a las molestias. Cuando no nos resistimos, no nos llenamos de tensiones, las tomamos como algo relativo y secundario. Con el poder de Dios podemos enfrentarlo todo, y El puede ser nuestro Salvador también cuando sintamos dolores y molestias.”

Fuente: Libro “Para protegerte de la envidia y liberarte de los miedos”

 

No dejes que el miedo te encadene. Dios te libera…

“Al cansado da vigor, y al que no tiene fuerzas le aumenta la energía… A los que esperan en el Señor, él les renueva el vigor. Subirán con alas de águila. Correrán sin fatigarse y andarán sin cansarse.” (Is 40, 29-31)

 

 

Dejenme llorar

 

Querido lector: A veces llorar sirve para desahogarse,,, no tengas miedo,,,

 


“Cuando has llorado en angustia y dolor… Dios ha contado tus lágrimas.

Cuando crees que tu vida se ha detenido y el tiempo solo pasa… Dios espera contigo.

Cuando estás solo y tus amigos están muy ocupados, aún para una llamada telefónica… Dios está a tu lado.

Cuando has tratado todo y no sabes hacia donde ir… Dios te mostrará el camino.

Cuando nada tiene sentido y estás frustrado sin saber hacia dónde ir… Dios tiene la respuesta.

Si de repente tu mirada al mundo exterior se hace más brillante y encuentras senderos de luz… Dios te ha susurrado en el oído.

Cuando las cosas van bien, y tienes mucho que agradecer… Dios te ha bendecido.

No importa si te sientes bien o mal. Dios siempre está contigo y te acompaña en las buenas y en las malas.

Nunca dejes de hablar con Dios y contarle tus problemas, pues muchas personas buscan a alguien con quien hablar y desahogarse, sin embargo no hablan con el único que siempre va a escuchar con misericordia y paciencia, sin sacar a relucir tus errores.

Busca a Dios de corazón y cuéntale tus problemas, pues El siempre te acompaña y te cuida… lo creas o no… te guste o no… Él nunca te abandona… porque te ama.”

 

Fuente del video y del texto: http://www.youtube.com/watch?v=gXa-Cec0lpg

¿Por qué estoy angustiado y triste?

 

Transcribo a continuación un extracto del libro “Vivir en conflictos sin conflictuarse” que es muy útil para entender qué es lo que nos pasa en esos difíciles momentos, ponerle nombre a los sentimientos y así poder empezar a comprender las consecuencias que nos trae en la vida…

 

“Cuando las dificultades son enormes (perdemos el trabajo, se nos declara una enfermedad incurable, nuestro hijo cae en una adicción), emergen consecuencias dolorosas. Veamos algunas de ellas:

 

 

EL NERVIOSISMO

¿Quien no ha experimentado en la vida esta sensación tan desagradable de perder la paz de la que antes gozaba? El nerviosismo se somatiza: nos transpiran las manos, nos tiembla la voz, nos paralizamos y se nos confunden las palabras y las frases que habíamos dibujado en la conciencia. He aquí las “malas jugadas” de los nervios: taquicardias, insomnios, descompensaciones estomacales, dolores de cabeza y de cuello. Nos despertamos con terribles pesadillas y no podemos dormir.

 

Recurrimos al médico que nos receta ansiolíticos o pastillas tranquilizantes para dormir. “Deberías visitar a un especialista”, recomiendan los amigos. Pero el especialista, después de indicarnos los análisis, no encuentra razón somática alguna. El diagnóstico es una disfunción de origen nervioso. Recién entonces viene el interrogatorio: “¿Tiene usted algún problema que lo esté preocupando mucho? ¿Cómo está la relación con su pareja? ¿Cuántas hora por día trabaja usted? ¿Cómo se distiende y descansa?”. Confesamos que hay algo que nos perturba y nos molesta, interferencias que son las causantes de que el organismo no funcione bien.

 

 

LOS MIEDOS Y ANGUSTIAS

Cuando la seguridad está en jaque surgen miedos y temores. No importa si estos son fundados o no, si están escondidos o a flor de piel. Cuando las defensas de que disponemos son incapaces de protegernos ante el ataque, entonces todo se siente como una amenaza. Las armas no bastan para apartar o vencer la posible o real agresión. Los miedos surgen cuando no se pueden despejar las incógnitas y éstas se ubican sobre zonas neuráligicas de la personalidad o de la vida social. Cuanto más poderoso sea el “enemigo”, más temerosos nos pondremos.

El miedo es un sentimiento ante una amenaza concreta. Se puede tener miedo a la noche, a los asaltos, a los robos, a perder el trabajo, a la infidelidad, a que Dios nos juzgue justicieramente. Hay un miedo muy común en el hombre: a ejercer su libertad.

Pero cuando estos sentimientos son indefinidos, existencialmente vagos, solemos hablar de angustia. Quien vive angustiado, vive en la noche. No encuentra razones para amanecer. El cuerpo parece doblarse, como si portara una pesada mochila que no permite correr o caminar. Es la tragedia que impide sonreírle a la mañana.

 

 

LA ANSIEDAD

Los nervios y los miedos conllevan a la ansiedad. El ansioso busca soluciones rápidas y mágicas. Se espera la jugada mágica en el casino, la ruleta salvadora, el caballo que es la “fija”.

El ansioso es indeciso. Un signo de esta ansiedad es no decidirse, volverse atrás, decidirse de nuevo y no saber si obró bien. En consecuencia, como se decide apurado, generalmente se decide mal. Recuerda: ¡Decisiones apresuradas y tomadas bajo el signo de la ansiedad son normalmente malas decisiones!

 

 

LA TRISTEZA

Inseguridades no resueltas nos van entristeciendo. Perdemos la alegría, se nos desdibuja la sonrisa, las personas nos encuentran pesimistas y apesadumbrados: “No eres el mismo de antes”, nos dicen los amigos. No encontramos la palabra justa, no hallamos el sol, andamos por el lado sombrío de la vida, con el freno de mano siempre puesto.

Si la tristeza es muy grande y no encontramos opción alguna (atrapados sin salida) caemos en depresión. La depresión (uno de los males más frecuentes de la sociedad actual) puede tener causales hereditarias o genéticas, pero puede provenir también del agobio y de la incapacidad de resolver conflictos. ¿Quién no conoce en su entorno social a personas aquejadas de este mal y que tanto sufren en la vida?

 

 

ENTONCES,,, ¿QUE HAGO?

Urge buscar y encontrar una respuesta. ¿Qué hacer? ¿Cómo solucionar los conflictos? La salida no es siempre fácil. No hay “recetas de cocina”. Tampoco soluciones mágicas, aunque muchas de ellas parezcan tentadoras: “Si apruebas este proyecto, recibirás el premio”. Los desfalcos y las faltas éticas provocan conflictos mayores: se vive bajo la angustia de que el fraude sea descubierto, la mentira conocida y nuestra honra y dignidad pisoteada.  Nos debemos preguntar: ¿Cómo salir de la deseprenza para arribar a la esperanza? ¿cómo vivir en conflictos, sin conflictuarse?

 

Querido lector, espero que este fragmento de libro les sirva para esos momentos en los que estamos muy angustiados y tristes, y no sabemos exactamente por qué. O si,,, pero son tantas cosas que no las podemos separar y se hace un embrollo en nuestra mente, imposible de desgregar y analizar separadamente para ir encontrando soluciones…. Pero si le ponemos nombre a esos sentimientos, y comprendemos qué es lo que nos está pasando es el primer paso para la curación. Dios los bendiga. Los quiero mucho. Y gracias por visitar mi blog y leerlo. Marilyn